DESAMPARADOS

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Por Manuel García Verdecia

La Habana.- En su más reciente discurso, el Presidente del país expresó que nadie quedaría desamparado. Disculpe, Presidente, es que como resultado de la precariedad económica que atraviesa el país y la hiperinflación que esto ha causado, ya hay desamparados.

No digo que sea una situación creada ex propósito, pero la dramática coyuntura en que vivimos ha llevado a muchas personas a vivir en situaciones límites. Para empezar, todas las personas que subsisten de un salario o una jubilación, pasan por muy agudas circunstancias.

Jubilaciones y salarios entre 1, 500 y 3, 000 pesos solo dan, a duras penas, para no morirse de hambre con la reducción de los productos que asegura la libreta de racionamiento, así como los actuales precios (un cartón de huevos 2, 800 pesos, un litro de leche 80, un litro de aceite 750, una libra de pollo 370, una libra de frijoles 600…) Le puedo poner ejemplos que conozco de primera mano.

Así algunas madres vienen a mi casa a buscar un puñado de azúcar para dar de desayuno a sus hijos, pues los que pasan de siete años no reciben leche y ya no les dan el yogurt de soya. Y en ocasiones, cuando falla el pan del racionamiento, que viene siendo bastante frecuente, pues peor, porque no pueden comprar un pan entre 80 y 100 pesos.

Hay un par de mujeres que vienen en ocasiones a ver qué les podemos dar de comer, porque la hija tiene problemas psiquiátricos y la madre está enferma, ninguna de las dos tiene pensión. Hay un caso de un señor que recibía una pensión, pero al quedarse solo y ser acogido por una pareja de familiares, le suspendieron la pensión, lo que ha hecho que vivan todos con más estrechez.

Así mismo, conozco personas que, desde hace varios ciclones, perdieron los viejos techos de sus viviendas y aun esperan porque les sean resueltas las posibilidades de techar sus casas, algo que se ha vuelto casi impensable con los costos actuales de los materiales de construcción (entre 3. 500 y 4, 800 una bolsa de cemento, según sea a granel o sellado, por dar un ejemplo).

De igual forma, está el problema de la situación de la falta de medicamentos e insumos en los hospitales. Conozco hipertensos y diabéticos, entre otros, que no pueden pagar por las medicinas que necesitan en el mercado informal. Tengo amigos que han tenido que invertir hasta 40 mil pesos al comprar lo necesario para hacerse una operación y otros que aún esperan desde hace meses para operarse pues no han logrado reunir el dinero necesario.

Por último, para no hacer esta nota fatigosa, algo que ya he escrito por aquí, se ha incrementado considerablemente el número de menesterosos que hacen su vida mendigando y pernoctando en aceras y portales de establecimientos. Solo hay que salir a las calles para hallarlos.

Creo que hay una ardua tarea aun por hacer.