MI SUEÑO DORADO  

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Por Esteban Fernández Roig ()

Miami.- Desde niño yo quería ser escritor. Tenía un cuaderno y una pluma, y ahí emborronaba cientos de cuartillas. Ya en el bachillerato me di cuenta que era bueno con las letras y pésimo con los números.

Al llegar al exilio me fui al Army, y después me junté con los combatientes más anticastristas y beligerantes del exilio.

Me gané la amistad de dos de los más valientes combatientes del Escambray, los capitanes Vicente Méndez y Edel Montiel.

¿Cómo?  Escribiendo. Redactando sus declaraciones públicas, sus cartas y respondiéndoles las que recibían de personalidades del exilio y sobre todo procedentes de compatriotas de Las Villas pidiéndoles que regresaran al combate.

Al llegar a California me dediqué a escribir en los semanarios “La Prensa”  y en el “20 de Mayo”.

Pero, como nadie pagaba por escribir me dediqué a trabajar más de 45 años: En la AT&T y en Canoga Quick check.

Desde luego, escribía todo el tiempo en mi hogar y en los mismos centros de trabajo, a escondidas…

Jamás dejé de escribir, ni cuando estaba de vacaciones laborales, ni durante un divorcio -ni hace muchos años en el transcurso de una gravedad producto de un hemorragia interna- mis columnas seguían saliendo.

Hasta que llegó el esperado momento de poder retirarme, recibir un cheque mensualmente y por primera vez en mi vida he podido lograr mi sueño dorado de poder dar riendas sueltas a mi vocación de escribir. Sin interferencias.

Lo mismo escribo a las ocho de la mañana que de madrugada. Diariamente, sin parar. Un manantial inagotable de ideas disímiles.

Escribo en el seminario “Libre” de Miami, diferentes Blogs reproducen mis escritos, mi página en Facebook, en Nostalgia Cuba, Baracutey Cubano, la Nueva Cuba, la revista güinera La Villa.

Llevo 58 años escribiendo sin descanso y sólo aspiro a que Dios me permita otros 10 años más con la mente clara para lograr convertirme en escritor.

Y, en el ínterin, si surge el milagro -gracias a un imponderable- de la liberación  de Cuba, entonces incendiar los Granma (el periódico y el barco) fundar el “Diario de Cuba  Libre” y seguir escribiendo.