¿CUÁNTOS TENDRÁN AVIONES EL DÍA DE LA ESTAMPIDA?

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Por Anette Espinosa
La Habana.- Fulgencio Batista y muchos de sus más cercanos colaboradores se marcharon de Cuba en la última noche de 1958 y las primeras del día siguiente. El Hombre, como le decían al sargento que se convirtió en coronel y luego en presidente y general, tomó una aeronave y voló al extranjero, para salvar el pellejo. A bordo llevaba toda su fortuna, su familia y algún colaborador muy cercano.
Otros personajes del gobierno aprovecharon vuelos regulares, charters o aeronaves particulares para largarse y evitar el castigo que se les venía encima, pero todos no pudieron hacerlo y hubo algunos que cayeron en las fauces voraces del castrismo y lo pagaron, a veces con la vida, porque solo unos días después comenzaron los juicios sumarísimos y los fusilamientos, sin que se tenga certeza de cuántos murieron en definitiva.
Cuando aquello, Cubana era una aerolínea potente, con muchas aeronaves, incluso para viajes largos, y no lo que queda ahora: una compañía al borde de la quiebra, con unos aviones viejos, dos de ellos reparados en Rusia recientemente, a un costo de más de 15 millones de dólares, pero viejos igual.
Si en dos meses el pueblo cubano saliera a la calle y obligara a los que gobiernan a marcharse, no habría aviones para muchos, sobre todo porque solo los Castro de Raúl necesitarían una aeronave grande para llevarlos a todos a Italia, donde, a través del esposo italiano de Mariela Castro -el poderoso Paolo Titolo-, han hecho inversiones cuantiosas y han comprado propiedades, para mantener su vida de lujos y privilegios.
Presidente cubano llega a Isla Margarita para participar en Cumbre de los  No Alineados – EscambraySi hay un avión, será para ellos. Y si hay dos disponibles, es posible que también sean para ellos. El resto de los gobernantes tendrá que arreglárselas como pueda. Alguno, caprichoso como un becerro, intentará refugiarse en su casa y defenderla a capa y espada, incluso si el precio es la vida, porque saben que no habrá otro sitio donde estar mejor. Y en ese caso me refiero a los nonagenarios Ramiro Valdés y Guillermo García, dos que han vivido como han querido por 65 años. Y que han hecho vivir a hijos, nietos, bisnietos y hasta amantes.
Manuel Marrero puede que encuentre un avión. Es muy ladino y es posible que unas horas antes negocie con alguno de esos socios que ha hecho en sus muchos años al frente del turismo y del país, para que venga a recogerlo a cualquier aeropuerto de Cuba, junto a la novia de ocasión, y tal vez los hijos o la hermana.
Díaz-Canel no se podría ir. No tendría a dónde, a no ser que dos de sus amigos incondicionales, los gobiernos de México o Venezuela, les manden un avión a recogerlo a él, a los hijos, el hijastro, la esposa y el borracho del suegro, que de seguro no querrá quedarse en La Habana para vivir momentos malos.
AHORA el Primer Ministro de #Cuba,... - CMKX Radio Bayamo | FacebookEl resto -ministros, vicepresidentes, secretarios del Partido Comunista y jefes de departamentos- saben que están condenados. No hay aviones ni barcos, y tampoco amigos tontos que quieran cargar con el lastre que ellos significan. No tendrán, entonces, más remedio que esperar en sus casas hasta que la nueva justicia decida ir a por ellos y enjuiciarlos, en procesos limpios, transparentes, con todos los derechos, pero procesos al fin, con la intención de que paguen todo lo que hicieron y todo lo que robaron.
Esos son los que no pueden olvidar que no hay aviones para tantos, ni tampoco países dispuestos a acoger a la escoria del gobierno cubano. Tal vez ese momento no llegue mañana, ni en 2024, pero un día será, porque no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista.