MÉDICO CUBANO CUENTA SU SACRIFICIO

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Por Alberto Arego ()
“Si nunca has estado en la terrible situación de que la vida de otra persona dependa de ti, ¡entonces cállate!”, dijo el médico cubano David Rumbaut Espinosa.
“Si no has tendido que llorar a escondidas porque a pesar de todo el esfuerzo que hiciste, no pudiste salvar esa vida, ¡entonces cállate!”
“Si no has experimentado lo que es tener que avisarle a un familiar que no se pudo hacer más, y tener que aguantar incluso ofensas y acusaciones porque en su negación siempre te verán como culpable, ¡entonces cállate!”
“Si no has tenido que dejar a un lado tus problemas, las fiebres de tus propios hijos, el cuidado de tu madre moribunda, para ir a salvar las vidas de otros que quizás nunca te lo agradezcan, ¡entonces cállate!”
“Si no sabes las horas que llevo despierto, si me bañé, si almorcé o si comí; ¡entonces cállate!”
“Un médico es un ángel, es un héroe, es un guerrero. Y si es un médico cubano, entonces es todo eso, pero multiplicado por 100; ¡entonces cállate!”, agregó el médico especialista de 1er grado en Anestesiología y Reanimación en el Hospital Gustavo Aldereguía Lima, de Cienfuegos.