EL FIN DE CAPÓ

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Por Oscar Durán

La Habana.- Otra vez cogieron a Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político, para el chanchullo ese de quitar y poner a un dirigente partidista de una provincia. Se ha vuelto el punching bag de Miguel Díaz-Canel. Hace unos días fue el Primer Secretario del Partido en Guantánamo, ahora le tocó el turno a Yanaisi Capó Nápoles, la Secretaria de Granma, quien presumiblemente explotó por el caso de los médicos de Bayamo, injustamente acusados tras la muerte de un joven paciente en el hospital Carlos Manuel de Céspedes.

Como siempre pasa, la dictadura, con su acostumbrado misterio, dejó abierta la hipótesis sobre la despedida de Capó Nápoles, a quien le entregaron un cuadro de reconocimiento y la mandaron para su casa a cumplir otras funciones, a menos de dos años de haber asumido la jefatura de la oriental provincia.

Si hay un ganador en todo esto, es la prensa independiente, los influencers y el doctor bayamés radicado en Estados Unidos, Alexander Figueredo, quien dio a conocer el tema del juicio de los profesionales de la salud . Mientras los periodistas oficialistas hicieron mutis sobre el escándalo de los médicos, los medios alternativos soltaron una granada con todo lo relacionado al caso de los galenos y no pararon hasta cortarle la cabeza a una de las principales culpables.

Pena debe darle a la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y todos sus secuaces. Cero cobertura a un asunto tan sonado, donde pudieron obtener declaraciones exclusivas, contrastar y entrevistar fuentes oficiales. Como nada de eso sucedió, de nuevo -por infinita vez- quedaron en ridículo. Vaya cuarto poder, ni cuarto poder.

Ahora los granmenses tienen a una nueva Secretaria del Partido. La trajeron de Santiago de Cuba, de 45 años y Licenciada en Educación. Su nombre es Yudelkis Ortiz Barceló.  Se fue una Yumicisleidis y trajeron a otra Yumicisleidis. Posiblemente Ortiz Barceló nunca ha leído ni El Camarón Encantado, pero va a tener un pueblo hambriento pidiéndole pescado, carne y huevos como mismo hacía el viejo Loppi.

Esta señora no hará mucho como máxima dirigente partidista de una provincia acabada. Que trate, al menos, de lograr una comunicación directa con el pueblo y le hable claro: “no tenemos nada, ni duralginas”. Es que ni con eso, creo, va a justificar su mala gestión.

Como mismo a Yanaisi le cerraron el capó, a esta la van a mandar de vuelta a Santiago de Cuba en par de años más y ni un cuadro de reconocimiento posiblemente le den. Infeliz. Aceptando cargos con alta responsabilidad, cogiendo palos, mientras el marido de Lis Cuesta anda vacilando la vida de avión en avión por diferentes partes del mundo sin resolver ni esta libra de arroz para un país hambriento.

Así anda el “legado” de Fidel a punto de entrar en el 2024. Y vamos por más.