¿CUÁL ES LA RELACIÓN EVOLUTIVA ENTRE DELFINES, FOCAS Y MANATÍES?

0
56
Tomado de MUY Interesante ()

Los mamíferos marinos son animales fascinantes que han adaptado su anatomía y fisiología a la vida acuática. Sin embargo, no todos los mamíferos marinos son iguales, ni comparten el mismo origen evolutivo.

La Habana.- En la antigüedad, los delfines y otras criaturas marinas resultaban todo un misterio. Vivían en el agua, como los peces, pero respiraban aire atmosférico como los mamíferos. El filósofo griego Aristóteles, hace 2400 años, ya había propuesto que se trata de mamíferos que viven en el agua, precisamente basado en su forma de respirar. Los mamíferos marinos fueron claramente definidos por su forma de vida, sin embargo, el padre de la taxonomía, Carl von Linneé, ya diferenciaba dos grupos diferentes de mamíferos marinos, en función de su morfología.

Dentro de la clase Mammalia (mamíferos), Linné estableció una serie de órdenes, entre los que se incluían dos especies marinas. Para el taxónomo y naturalista sueco, los cetáceos (Cetacea), entre ellos delfines, marsopas, ballenas y criaturas afines, son completamente marinos y solo emergen a la superficie a respirar; carecen de patas traseras y las delanteras están totalmente transformadas en aletas. A diferencia de ellos, los pinnípedos (Pinnipeda), donde se agrupan focas, morsas, leones marinos y animales similares, salen del agua para reproducirse y relacionarse, cuentan con patas delanteras y traseras, aunque con forma de aleta, presentan musculatura propia de las patas de los mamíferos terrestres que les permite erguirse ligeramente y caminar con torpeza en tierra firme.

León marino

León marino — Philip Thurston/iStock

La filogenia: transformando la clasificación tradicional de los seres vivos

En tiempos de Linné, los europeos aún no conocían otro grupo de mamíferos marinos: el de los manatíes y dugongos. Hubo que esperar hasta 1811, cuando Johann Karl Wilhelm Illiger describe el orden de los sirénidos (Sirenia).

Durante siglos, prevaleció en la biología la clasificación tradicional basada en grupos ordenados jerárquicamente. Todos los órdenes se mantenían al mismo nivel dentro de la clase de los mamíferos, no solo cetáceos, sirénidos y pinnípedos, también otros órdenes: primates, roedores, carnívoros, proboscídeos, perisodáctilos y artiodáctilos. Sin embargo, con el desarrollo de la biología evolutiva y su aplicación a los sistemas de clasificación de los seres vivos mediante la cladística, todo cambió.

Actualmente los animales ya no se clasifican por el grado de similitud , sino por su proximidad filogenética. Por ejemplo, el chimpancé y el ser humano forman un grupo cerrado donde no se encuentra el gorila, porque el linaje que dio lugar al gorila se separó antes en el tiempo.

Con este antecedente, los órdenes de mamíferos ya no están necesariamente en el mismo nivel de jerarquía, sino que pueden estar unos dentro de otros, según el camino evolutivo que hayan seguido. La cuestión, por tanto, era conocer cuáles eran las relaciones evolutivas existentes entre los distintos grupos de mamíferos marinos entre sí, y con el resto de mamíferos.

Manatíes

Manatíes — Thierry Eidenweil/iStock

Cuando el principio de parsimonia no funciona

Suele decirse que, en igualdad de condiciones, la respuesta más sencilla tiende a ser la correcta. Esta máxima, de corte filosófico, llamada ‘principio de parsimonia’ o navaja de Ockham, en principio podría establecer que cetáceos, sirénidos y pinnípedos deberían tener un ancestro común. Dado que los ancestros evolutivos de los mamíferos son animales terrestres, es más sencillo asumir que la adaptación a la vida acuática sucedió una sola vez para diversificarse más tarde, que pensar que sucedió dos o más veces de forma independiente.

Sin embargo, la realidad juega con sus propias reglas, y a veces, viola la navaja de Ockham. Este es el caso, cetáceos, pinnípedos y sirénidos son mamíferos marinos que han adquirido sus adaptaciones por separado, de manera independiente y sin relación entre ellos. Las coincidencias anatómicas se deben a convergencias evolutivas.

Si se analizan las relaciones evolutivas de cada grupo, algunas son relativamente intuitivas, pero otras son muy sorprendentes y pueden despertar la curiosidad.

Delfines

Delfines — Alexxx1981/iStock

Las relaciones evolutivas de los mamíferos marinos

El que presenta las relaciones más intuitivas de todos, especialmente si se observa su mandíbula, es el de los pinnípedos; también es el linaje más reciente. Pertenece al gran grupo Carnivora, que agrupa a félidos, hiénidos, vivérridos, cánidos, úrisdos y mustélidos, y otros muchos animales. Los pinnípedos formaron su propio grupo hace aproximadamente 40 millones de años, se adaptaron a la vida acuática y se diversificaron masivamente hace apenas 27 millones de años. Sus clados hermanos son los úrsidos —grupo que engloba a los osos— y los musteloideos — mapaches, tejones, armiños, hurones, comadrejas y nutrias—. Los tres grupos forman parte de un clado monofilético denominado Arctoidea.

Por su parte, el grupo Sirenia que, recordemos, incluye a manatíes y dugongos, forma parte de un clado superior denominado Tethytheria, que comprende también al grupo Proboscidea, relativamente diverso en el pasado, pero del que actualmente solo quedan vivos los elefantes. Así pues, los parientes vivos terrestres más cercanos de los manatíes son los elefantes. Linajes que se separaron hace 61 millones de años. Sirenios, elefantes y otros mamíferos evolutivamente relacionados con ellos forman el gran grupo Afrotheria.

Pero sin duda, los mamíferos marinos de origen más inesperado y confuso son los cetáceos, un grupo que divergió hace al menos 55 millones de años, y comenzó a adaptarse a la vida acuática y diversificarse hace unos 38 millones de años. Sus parientes vivos más cercanos son los hipopótamos, con quienes forma un grupo monofilético denominado Whippomorpha. Si seguimos retrocediendo en el tiempo, encontramos relaciones estrechas entre este grupo y los rumiantes, en el gran clado de los artiodáctilos —mamíferos ungulados con un número de dedos par—. En efecto, aunque antiguamente Cetacea y Artiodactyla se consideraban dos órdenes distintos, hoy se sabe que el primero es un pequeño grupo del segundo.

El ancestro común de todos los mamíferos marinos fue un mamífero terrestre

Si tuviéramos que buscar el último ancestro común entre manatíes, focas y delfines, habría que hallar el nexo entre los artiodáctilos, los carnívoros y los afroterios. Los dos primeros están estrechamente relacionados en un clado denominado Ferungulata, cuyo origen se estima a finales del período Cretácico, hace menos de 70 millones de años. Ahí se encontraría el último ancestro común de cetáceos y pinnípedos, pero quedan fuera los manatíes .

Para hallar el último ancestro común entre los manatíes y el resto de mamíferos marinos tenemos que remontarnos hasta el gran grupo Placentaria, que comenzó a diversificarse a principios del cretácico, hace unos 130 millones de años. Ese ancestro evolutivo, el primer placentario, era un animal terrestre, de pequeño tamaño, que habitaba a la sombra de los dinosaurios. Y no es solo el antepasado de los manatíes, cetáceos y pinnípedos, sino también de todos los mamíferos placentarios: roedores, quirópteros, armadillos, perezosos, erizos, primates… todos los mamíferos que existen, excepto los monotremas y marsupiales. En otras palabras, el último ancestro común de todos los mamíferos marinos es, también, el ancestro común de todos los mamíferos placentarios, incluido el ser humano.