2024, AÑO DEL GUSAÑERO HEROICO

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Por Carlos Cabrera Pérez
Madrid.- Las trompetas de La Habana mísera por culpa del comunismo de compadres, anuncian la penúltima operación de la ¿Inteligencia? del devaluado FARINT, que consiste en reunir a 440 gusañeros (mitad gusano/mitad compañeros) para pedir que Biden saque a los piratas del Caribe de la lista de países patrocinadores del terrorismo y levante el embargo, pero ni una palabra de los más de mil presos políticos que padecen en las ergástulas de la isla cárcel, hambrienta y sin luz, ni la solicitud de elecciones libres.
Los asistentes, que ya andan acreditándose ante el MINREX, ni siquiera se atreverán a pedir el derecho al voto en las elecciones de partido único, pese a que viven en democracias multipartidistas y no se acuestan sin comer ni se levantan sin desayunar como muchos de sus hermanos.
Nada nuevo bajo el sol, el simulacro del 18 y 19 de noviembre en La Habana, es una actualización del plan del coronel Boajassán (Alias Culo de goma) de 1977, cuando copió el método KGB para apropiarse de parte de los recursos de la emigración y contruyendo unos, dos, tres, muchos Carlos Lazo alrededor del mundo.
Obviamente, a los cómplices les cuadra el paripé porque asi combinan la libertad y el confort del que gozan en el capitalismo con el ego de volver especulando a su antiguo CDR, pero con la desventaja de que sus aplastados exvecinos los desprecien por alardosos y sospechas que cualquiera de ellos puede ser tan mal espía como las fracasadas cinco avispas. Creerse a salvo de expropiaciones sin indemnización y superiores al resto, contribuye a tejer la tela de araña en la que se metieron ellos solitos por indecentes.
Los gusañeros son el equivalente a los voluntarios del horrendo fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina; pero sus vanidades están condenadas de antemano porque nadie sensato entiende que un carnero sienta nostalgia del lobo, que alguien que vive en democracia acepte la anormalidad de la dictadura más vieja de Occidente y que alguien, aún cuando haya emigrado solo en busca de una diplotienda, regrese lamiendo las botas de quienes los expatriaron.
A diferencia de países como República Dominicana y otros emisores de emigrantes, que permiten la capitalización de las remesas y el fomento de la riqueza interna, los sátrapas de La Habana siguen apostando al tumbe y a la estafa, como hicieron sus padres políticos en estos casi 13 quinquenios grises de calabozo y escasez.
Si no fuera mucho pedir, sería positivo que alguno de los camancoleros al servicio de la tiranía, proponga, con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, que 2024 se llame el Año del Gusañero Heroico, que sería un reconocimiento a los miles de compatriotas que luchan por la continuidad del pan con na’ en tierras tan hostiles como Estados Unidos, donde gozan de libertad, servicios santitarios y educativos de calidad y de un enjambre de marcas de café y pan con bistec.
Sabiendo que el futuro está garantizado por China, Rusia, Bielorrusia, Ghana, Ruanda, Etiopía y Guinea Bissau; y que la reciente Feria de La Habana fue un sonoro fracaso, los gusañeros debían dar un paso al frente, renunciar a la comodidad de Agentes de influencia y formar partidos en los países donde residen para expandir el tardocastrismo; empezando por fundar en cada cuadra un comité y, en cada barrio patiñeros.
La ventaja que tendrían esos partidos es que si consiguen representación municipal ya tendrían fondos estatales para la promoción de los supositorios de bambú y otras hazañas de la ciencia tardocastrista, incluidas las bicicletas con igual materia prima; teniendo en cuenta las enseñanzas del invicto en jefe que profetizó: la bicicleta es el medio de locomociòn más revolucionario de la historia porque no tiene marcha atrás (Fórum de la ANIR) donde los reprimidos y hambreados aplaudieron delirantemente.
Los gusañeros, perdón connacionales -ya no saben que palabreja inventar. No se trata de dislexia o confusión, sino de falta de coraje para llamarnos cubanos, que es justo y, además bonita palabra- serán pastoreados por Ana Teresita González Fraga, vice de Inversión Extranjera y bruta como un pestillo, pero embajadora eterna o vitalicia de la Norcorea del Caribe, asi que los asistentes a la trampa, deberían poner a resguardo sus carteras porque a estas alturas, hasta un niño cubano sabe que la revolución se fue a bolina y que la casta verde oliva y enguayaberada está en fase terminal.
(Tomado del muro de Facebook del autor)