CONGRESO POR GUSTO (I)

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Oscar Durán

La Habana.- Comenzó hoy el Congreso Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). No sé por qué el país hizo ese gasto en trasladar a los colegas hacia La Habana, si bien lo pudieron hacer por Zoom de dos a tres de la tarde. Con una hora era suficiente. A fin de cuentas, la prensa oficialista no va a cambiar, seguirá siendo la misma, como Fidel Castro la diseñó hace más de 60 años.

Lo más importante del cónclave es que varios periodistas viajaron a la capital y tendrán dos días donde no tienen por qué preocuparse de poner un plato de comida en su mesa y estarán bajo aire acondicionado durante las sesiones en el Palacio de las Convenciones. Si lo vemos por esa parte, entonces la reunión era importante.

¿Qué cambiará después del 3 noviembre en el periódico Granma? ¿El Noticiero Nacional de Televisión sacará la ola de violencia en el país? ¿Juventud Rebelde publicará un reportaje investigativo sobre el por qué botaron al director de Alma Máter?

Trabajé cuatro años en los medios oficiales y odiaba cuando mis amigos me preguntaban si yo estaba contento ejerciendo la profesión. A veces, les cambiaba de tema. Uno nunca sabe cómo reaccionar ante esa pregunta porque hasta lástima te pueden coger. Por suerte, todos mis socios están en Estados Unidos hace más de un año y no los he vuelto a ver.

Entonces, para que ustedes me entiendan, ¿qué puede cambiar un Congreso? Nada. Según leí, se está debatiendo, entre otras cosas, el tipo de organización que requiere la sociedad cubana actual. No entiendo bien ese término porque se presta para muchas cosas. Por ejemplo, la única organización que necesita el cubano es tener su refrigerador lleno de comida y ordenado por departamento: la carne de res a la izquierda del congelador; la de cerdo va a la derecha, el pollo en el medio y así sucesivamente.

Nadie confía en la prensa oficialista. Es un desastre por donde la mires. En 65 años de castrismo, ningún medio ha exigido la renuncia del presidente, o, tan siquiera, que Manuel Marrero haga ejercicio y baje la panza. Sin embargo, el Escambray te pinta un Sancti Spíritus que habita en Martes, mientras Radio Cadena Agramonte dice que la llanura del Camagüey es un potencial agrícola a nivel mundial. 

Las normas y principios elementales del periodismo se violan todos los días en Cuba. Nadie publica la escasez de medicamentos, pero hay un coro anunciando “Todos a la plaza este Primero de Mayo”. Esa es la prensa que nos tocó. No hace falta un Congreso, ni siquiera tener un sindicato. Los porristas ideológicos solo necesitan propaganda y redactarlas como mismo las mandó un analfabeto del Comité Central que no sabe lo que es una pirámide invertida y mucho menos un reportaje investigativo.