¿HALLOWEEN CULPABLE?

0
11
Por Sayli Alba Álvarez ()
La Habana.- La celebración de Halloween en Estados Unidos y en muchas pueblos de América, es una práctica que se ha transmitido de una generación a otra a través de varias vías. Halloween tampoco surgió en Estados Unidos, es un antiguo festival pagano celebrado por los celtas hace 2000 años, sin embargo, en nuestra polémica sociedad ha traído problemas, asombros y valoraciones de todas partes incluyendo esta que ofrezco.
El problema no es que los niños y jóvenes quieran disfrazarse de fantasmas y tocar en las puertas de las casas, el problema es que no conocen el significado, la historia y por tanto no tienen identificación alguna con la celebración y se los dice alguien que trabaja con jóvenes, hace exactamente 20 años. El problema tampoco es que lo conozcan, estén identificados y se disfracen de vampiros, muertos o fantasmas, el problema, el gran problema no es Halloween, el problema es la enorme pérdida de nuestra identidad y cubanía.
El problema es que nos quedamos sin noche buena, Cristo no nació en Belén para nosotros, nos quedamos sin fiestas de alumbrados en los campos, sin treinta y uno de diciembre, sin días de Reyes y sin nada. Perdimos la ilusión porque todo era malo, censurado y criticado. No respondía a nuestra ideología y nos quedamos sin ilusión.
Por si fuera poco, nuestras tradiciones culturales fueron relegadas al último eslabón de la cadena. Las prácticas de origen autóctono y que nos identifican como cubanos, nacidas de lo más profundo del alma del pueblo, se debaten entre la escasez de recursos, el olvido, el desconocimiento y la indolencia, aun cuando existe una política cultural que refrenda lo contrario, lamentablemente, a muy pocos nos importa.
Los grupos portadores y tradicionales prácticamente tienen que pedir perdón por existir. La música campesina anda de limosnera y me enciende el alma de genio, mientras cualquier práctica de otro género o agrupación tienen privilegios. Las festividades populares han desaparecido y en el peor de los casos han perdido su esencia.
Los pueblos solos, desorientados y sin recursos, no han podido salvar sus fiestas patronales ni populares. ¿Entonces ahora estamos asombrados por la acogida de Halloween? ¿Qué esperaban si les dimos todos nuestros espacios? Nos quedamos de brazos cruzados y lo que les cuente del desconocimiento de los jóvenes que estamos formando es poco. Halloween no nos quitó, ni nos quita nada. Nosotros mismos lo perdimos casi todo. Quien quiera detalles tengo mucho mucho que contar del triste abandono cultural que padecemos.
Que conste, que estoy en contra, absolutamente de los disfrazados de Kukuclan, de nazi y de toda esa porquería vergonzosa.