FRASIER

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Por Jorge Luis García Fuentes ()
Hermosillo.- Hace poco comentaba por ahí, a raíz del descalabro del spin-off de HIMYM, que ya no era posible hacer sitcoms como las de antes, que la inclusión forzada y la corrección política saboteaban a las nuevas series humorísticas desde su misma concepción, y que retomar las viejas grandes comedias se volvía una cuesta demasiado empinada, con resultados parciales dilatados por la nostalgia (That ’90s Show), cuando no un remedo desangelado del original (How I Met Your Father), o bien un éxito razonable recurriendo a un estilo diferente, sin banda de risas y precuela refugiada en tiempos mucho más flexibles (Young Sheldon), todo esto parecía norma hasta que, de buenas a primeras, reaparece Frasier en nuestras vidas.
Con los primeros episodios estrenados en Paramount, ya es posible respirar aliviados. Frasier Crane llegó sorteando con éxito los esquemas actuales que, sin importar la pertinencia cultural o dramática, imponen personajes protagónicos, o elencos, con determinadas características étnicas o sexualidades, en el fondo aterrados por la cada vez más enfática tiranía de las cancelaciones.
Frasier es un señor chapado a la antigua, un refinado psiquiatra que ahora, tratando de reconectar con su hijo Freddy, sortea las reglas del mundo moderno, uno muy distinto al que había en 1993, cuando surgió el spin-off de Cheers hasta volverse una de las sitcoms más exitosas de la historia en los siguientes 11 años.
Falta el hermano, Niles (David Hyde Pierce), y el padre, Martin (John Mahoney falleció en 2018) ya no aporta la rudeza del ex-policía, pero suplen bien —hasta el momento— Nicholas Lyndhurst (el viejo académico al nivel vejestorio de Crane), Toks Olagundoye, Jess Salgueiro (estas dos damas dando el toque étnico sin exagerar la cuota) así como los jóvenes Jack Cutmore-Scott (el hijo) y Anders Keith (sobrino), este último todavía sin llenar muy bien el vacío de Niles, pero con posibilidades.
Kelsey Grammer, el que tiene que estar, está. Y no defrauda con el regreso de uno de los personajes mejor escritos y mejor interpretados en la historia de la comedia televisiva.
Treinta años después de estrenado el primer episodio de la Frasier original, otra vez queda uno al pendiente de cada episodio, cada semana. Como era antes.