¡PERDIERON!

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Por Esteban Fernández Roig Jr. ()
Miami.- Nos quejamos y añoramos el paraíso que perdimos, pero vivimos en un vergel muchísimo más grande llamado Estados Unidos.
Los castristas son los que lo han perdido todo: Perdieron el Movimiento 26 de Julio, los comandantes muertos o decrépitos, el himno que decía: “Somos soldados que vamos a la patria liberar” hoy es tabú, el libro y el discurso de “La historia me absolverá” ahora es subversivo.
El inspirador de la desgracia convertido en polvo y ceniza, su medio hermano pajarraco, senil, borrachín, un vejete falto de carisma, anda semiretirado rumiando la debacle.
No pueden entrar en lugares vedados para ellos, donde los gusanos convertidos en mariposas campean por sus respetos cargados de dólares y baratijas, bien vestidos, saludables y olorosos.
Las viejas consignas andan caducas y con olor a excremento, el antiguo “Patria o muerte” sustituido por una pegajosa canción de “Patria y Vida”, que significa que nadie se quiere morir defendiendo aquel gigantesco estercolero que ellos ayudaron a crear.
Solo les queda echarle la culpa a un “Imperio”, donde sus hijos y nietos llegaron o quieren llegar. Y que no dicen “¡Venceremos!” sino “¿Qué volá asere?”
Un troglodita apodado El Cangrejo, con su coche blindado a toda velocidad, puede arrollarles y matar a una hija cruzando una calle y ni un regaño recibe.
Comen bazofia, enfermos sin atención médica, quizás con un raquítico retiro en pesos cubanos, y en las puertas de sus destartaladas casas un letrero de CDR, persiguiendo un olor a carne de puerco de un dichoso vecino con familiares en el exterior.
Con lágrimas en sus ojos quizás escuchen un vetusto himno que decía: “Adelante cubano que Cuba premiará su heroísm… porque no existe el premio ni el heroísmo. Andan semidescalzos, recordando con melancolía y sumisa decepción haber cortado cañas voluntariamente y cavado trincheras.
Y yo que soy un hombre sincero de donde crecen las palmas, solo puedo dedicarles unas palabras sin compasión alguna: ¡Ganamos!