UCRANIA NECESITA DINERO Y EUROPA SE CANSA

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Por Jorge Menéndez (Especial para El Vigía de Cuba)

Cabrils.- El ministro de Finanzas de Ucrania, Serguei Marchenko, acaba de decir que siente el cansancio europeo en la financiación de la guerra con Rusia. Dice que eso es una debilidad de los partners y una ayuda a Moscú.

Desde luego, oír esto, después de los millones que hemos invertido los pagadores de impuestos europeos, me parece una tremenda falta de respeto, como también manifestó en su día el presidente polaco, Andrzej Duda.

La impresión que da Ucrania es la de que se siente defraudada con quienes los mantenemos, porque parecería una obligación darles el dinero que ellos mismos no producen.

Ciertamente, el mundo se está cansando de enviar ayudas, manutenciones, dinero, armamento, a un país gobernado de arriba a abajo por corruptos, los cuales, además de ser mantenidos a cambio de nada, se creen con derechos adquiridos de por vida.

No hay sentimiento de agradecimiento de ninguna clase y ahora la nueva retórica del presidente Vladímir Zelenski es la de “o me ayudan o están ayudando a Rusia”. Esto ya trajo sus consecuencias con Polonia y Hungría, ahora se suma Eslovaquia y luego aparecerán otros.

Israel le ha metido más miedo en el cuerpo al cómico, que, al siguiente día de los bombardeos israelíes a Gaza, se fue corriendo a la sede de la OTAN, para asegurarse de que le garanticen sus armas y dinero.

El flamante ministro de Finanzas tiembla ante las perspectivas de las elecciones en Estados Unidos y en varios países de Europa, donde cada vez se observan cambios de color y el hartazgo con una guerra de desgaste que juega claramente a favor de Rusia.

Vale recordar que Moscú no le pide dinero ni armas a nadie y, según el Banco Mundial, ya crece a niveles de un 2,5 por ciento, lo mismo que antes de la guerra.

El ministro Marcheko aclara que, aunque han subido bestialmente los costes de transporte, agua, electricidad, gas y combustibles, eso apenas alcanza para formar un presupuesto serio para el año próximo.

Al mismo tiempo, cabe recordar que este señor, que hoy llora por el dinero de Occidente, fue uno de los que criticaba la «dependencia» de Rusia cuando esta le suministraba a mitad de precio el gas y el combustible que necesitaba Ucrania, cuando Rusia le compraba, a precios de mercado, el 66 por ciento de sus exportaciones.

El señor Marchenko fue el abanderado del no a Rusia, cuando Moscú le propuso hacer un cartel de cereales mundial, tipo la OPEC en el petróleo, para utilizar las sinergias de ambos países en el mercado global.

Ucrania sabe perfectamente que más temprano que tarde habrá cambios políticos a nivel mundial y los que ya se están sucediendo no son, precisamente, en la dirección que a ellos les gustaría.

Kiev sabe que no tiene el más mínimo chance de ganar una guerra que ellos se prestaron a provocar a cambio de pertenecer a la OTAN y la UE, y les ha salido el tiro por la culata, pues ni son, ni serán, miembros en los próximos 10 años. Esa es su realidad.

Ucrania es hoy un cementerio de dinero y armamento occidental, donde cada día entierran a miles de sus hijos. Esa es la cruel realidad, la de un país donde un comediante lanza cada día a su gente a morir, a sabiendas de que, aunque Occidente los entrene y les dé su armamento, el chance de derrotar a Rusia es cero.

El tiempo juega a favor de Rusia, la cual, mientras esto sucede, se integra más con China, India, los BRICS, o sea con los países que marcaran los próximos años y no estoy hablando de Cuba, Venezuela y Nicaragua, hablo de Brasil, Sudáfrica, China, India, países de verdad.

Europa se va a quedar atrás viendo las nuevas realidades geopolíticas y económicas. Estados Unidos y Occidente pretenden vivir de sus réditos históricos, aplicando sanciones a quien no piense como ellos y ya los países emergentes se cagan en eso.

Tomen como ejemplo a Rusia: 10 paquetes de sanciones, una guerra y ya crece a un 2,5 por ciento, mientras Europa se desangra.

Si no les gusta ese ejemplo, tomen a China, que crece un cinco por ciento, a pesar de las sanciones de Estados Unidos a todos los microprocesadores, hoy extendido a los microprocesadores con inteligencia artificial.

El Brics no admite sanciones para integrarse en esa organización. En la cola están países como Arabia Saudí, que cuenta con un potencial económico tremendo.

¿Ucrania dónde figura? Ni se le ve, ni se le espera en ningún lado. Saquen ustedes sus conclusiones.