LA INDUSTRIA QUÍMICA CUBANA

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Por El Estado como tal
La Habana.- La narrativa oficial sobre la industria química cubana debería ser más precisa. La afirmación de que “garantiza” insumos a sectores estratégicos es, cuando menos, una exageración. Ciertamente “produce” insumos, pero a niveles muy inferiores a las necesidades.
Si se considera la relación entre la industria química y un sector estratégico como el agropecuario se hace evidente el efecto negativo que ha tenido en la creciente inseguridad alimentaria de Cuba el desvanecimiento paulatino de la industria química.
La “evaporación” de la industria cubana de fertilizantes durante el “período especial” de los 90s no solamente nunca se recuperó, sino que aceleró su colapso en el período inmediato anterior a la pandemia y después ha continuado su decrecimiento.
La producción nacional de otros importantes insumos agropecuarios como los insecticidas, herbicidas y defoliantes también ha decrecido notablemente y en el caso específico de los herbicidas, los niveles actuales son muy inferiores a los del “periodo especial”.
La producción de neumáticos para equipos agrícolas se ha desplomado igualmente. Sin química agropecuaria y sin componentes claves para el funcionamiento de la mecanización, el agro cubano está condenado a infra niveles de rendimientos y de productividad.
La presentación de la Mesa Redonda también pudo haber sido más precisa en cuanto a “la falta de financiamiento”, algo que no solamente es una causa, sino también un resultado, tanto de factores externos negativos como de malas decisiones internas.
El relato oficial proyecta “resultados económicos positivos” en todas las empresas químicas, una noción que parece asumir que la enorme capacidad no utilizada no impacta negativamente las utilidades. Es un pronóstico que parecería apostar más bien al expediente inflacionario.