EL ACCIDENTE EN CHIAPAS Y EL CINISMO DEL GOBIERNO CUBANO

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Por Anette Espinosa
La Habana.- Un camión atestado de migrantes cubanos se volcó en una autopista mexicana y, por el momento, hay una decena de mujeres muertas, entre ellas menores de edad, y también más de 15 heridos, en su mayoría graves, en otro hecho lamentable que pudo haberse evitado.
En su afán por atravesar México, última escala de la accidentada travesía hacia la frontera sur de Estados Unidos, los cubanos asumen cualquier tipo de riesgos, y algunos de ellos terminan por costarles caro, como sucedió esta vez con el accidente de marras y la muerte de muchas personas.
Alguno podrá pensar que es un hecho fortuito, aislado, y puede que tenga razón, pero no se puede tentar a la suerte todo el tiempo. Y la dura travesía de los migrantes es una odisea desde antes de salir de la isla, la que decidieron abandonar para ir en busca de una vida digna, lejos de las restricciones, el hambre, la miseria y la persecución del gobierno cubano.
Medios de todo el mundo se han hecho eco del accidente, ofrecen incluso el listado de las personas heridas, la mayoría muy graves, y recogen pronunciamientos en la red social X (otrora Twitter) del canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, y del presidente del país, Miguel Díaz-Canel.

Llama la atención la hipocresía de ambos dirigentes, culpables, en parte de que haya migrantes. Rodríguez Parrilla dice: «Lamentamos profundamente la muerte de migrantes irregulares cubanos en estado de Chiapas, como consecuencia de un accidente automovilístico. @EmbaCuMex coordina con autoridades mexicanas para brindar asistencia consular requerida. #Cuba reitera compromiso con migración segura.»
Así dice la publicación del canciller, que deja algunas pinceladas, entre ellas la palabra «irregulares» al referirse a los que se van de Cuba porque ellos los han forzado a irse. Es cierto que algunos huyen por voluntad propia, por miedo a morir de hambre, pero a otros les han dicho que si no se marchan los meten presos. Así ha sido desde el 11 de julio de 2021, cuando el levantamiento masivo en muchas ciudades y pueblos de Cuba.
Y aunque dice que Cuba reitera su compromiso con la emigración segura, todos sabemos que los gobernantes de la isla solo quieren que cada vez más ciudadanos emigren para que después envíen remesas a los familiares que tienen en Cuba, y que ahora mismo es la vía más segura de captación de divisas para un país empeñado con medio mundo y sin dinero con el que adquirir lo más imprescindible para la vida en el exterior.
Mientras, el designado presidente solo atinó a decir: «Con dolor conocimos del trágico accidente vial en Chiapas, que segó vidas de migrantes cubanos. Condolencias a familiares de las víctimas y deseos de recuperación a heridos.»

Pero a él no le interesa en lo absoluta la vida de los cubanos, ni la cantidad de muertos, ni si se recuperan los heridos o no. Ya ellos ingresaron la parte que les correspondía con los boletos aéreos en la salida vía Nicaragua. Lo otro es secundario y su mensaje es cínico, como el comportamiento del régimen a través de la historia.
Ambos, tanto el mandatario impuesto, como su canciller, debieron permanecer en silencio y no decir nada. Como tampoco han dicho en todos estos años con aquellos a los que sus propios gendarmes han asesinado al intentar salir de la isla-cárcel. Ellos no tendrán memoria, pero el año anterior una lancha de guardafronteras embistió a una embarcación con migrantes en un acto en el que hubo muertos, entre ellos una niña.

Los que dirigieron la operación querían apoderarse de la lancha, apresar al piloto para demostrar que había tráfico de personas, y para lograr sus objetivos no tuvieron escrúpulos a la hora de embestirla y hacerla zozobrar.
Entonces solo trataron de lavarle la cara a los asesinos, a quienes presentaron en televisión como salvadores. Y ahora aprovechan para lamentar lo del accidente en Chiapas, de cuyas muertes tienen culpa, porque Cuba, de ser un país que recibía migrantes de muchas partes del mundo, se convirtió en uno de los más grandes emisores, teniendo en cuenta su población.