EL CUENTO DE LA BUENA PIPA…

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Por Eduardo González Rodríguez ()
Santa Clara.- He visto a un muchacho de más o menos 250 libras diciendo frente a una cámara de televisión que muchos cubanos como él se fueron de Cuba por asuntos económicos, no por problemas políticos. Incluso, asegura que una de las causas que provocó su salida del país para asegurarle un ambiente de seguridad económica a su familia, fue el bloqueo norteamericano.
Ni siquiera se me ocurre decirle a este muchacho, hijo del actor Carlos Moctezuma -uno de mis actores preferidos en la adolescencia- que no hay manera humana de desligar la economía de la política. Eso lo sabe cualquiera. Pero… sí quiero escribir lo que pienso, sobre todo, porque ese muchacho es de los que participa, entre otros, en el encuentro que se llevará a cabo en Estados Unidos y cuyo tema principal tratará sobre asuntos referentes a la inclusión de los cubanos emigrados en la agenda interna de inversión económica.
Quiero aclarar que este no es un post para cuestionar absolutamente nada que tenga que ver con inversiones o negocios en Cuba o en la Luna. Se trata, simplemente, de mostrar algo que ha ido creciendo delante de nosotros y que, luego de tanto brebaje ideológico, nos ha dejado ciegos.
Los que se fueron de Cuba en 1980, cuando el bloqueo era prácticamente virtual porque la URRS tenía las tetas grandes y nos mantenía a salvo de cualquier descalabro, fueron bombardeados con huevos, gritos, ofensas, incluso golpes. Yo lo ví con mis ojos de 13 años. No es algo que me contaron. Y en esa época para el Estado cubano no había emigrados económicos. Aquel que quisiera marcharse, aunque no supiera el nombre de primer presidente de Cuba o quién fue el que escribió las notas del Himno Nacional, era un emigrado político, un traidor, una escoria, «un gusano lechuza que se cambia por pitusa». ¿Alguien puede desmentirme?
Los que estaban de acuerdo con el sistema, el pueblo enojado y aguerrido, se quedó a comerse el cable por una cuestión de fe en los líderes de la revolución. Hay titulares en Granma que corroboran lo que digo. Allí se habla de pueblo esforzado, valiente, capaz de enfrentar los más grandes desafíos, vencedor de obstáculos… Y ahora viene este muchacho a decir en televisión, delante de esos quedados que sacrificaron hijos y nietos, de esos que ya no tienen absolutamente nada porque también los hijos y los nietos tomaron la ruta del Darién, que es un emigrado económico y que se fue de Cuba por causa del bloqueo. O es un oportunista consumado, un inconsciente o un traidor. Si estaba de acuerdo con el gobierno cubano, ¿por qué no se quedó a defender sus ideas? ¿Cómo es eso de que pienso políticamente como los líderes de la revolución y me voy a hacer plata a los Estados Unidos que es el país que los bloquea? Pura hipocresía. Es lo que pienso.
Si este es el tipo de hombre que vienen a hacer negocios en Cuba, les aseguro que seguiremos embarcados. No se quedó aquí porque el bloqueo es malo y brutal. Prefirió poner agua de por medio para salvarse él y su familia, y ahora se pone un nombre ambiguo y conveniente: emigrado económico a causa del bloqueo. La moraleja está clara. Lo hará de nuevo.