VANGUARDIA NACIONAL

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Por Oscar Durán

La Habana.- Se acerca el 28 de septiembre, el cumpleaños de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), esa organización fantasma que solo funciona en la cabeza de Gerardo Hernández Nordelo, su Coordinador Nacional. Me imagino que, por la situación tan grave del país, esta vez no haya fiesta, muchos menos la tradicional caldosa. Ese día, cada cederista se dará la mano, una palmadita en el hombro y para la casa de nuevo a ver El Paquete.

Sin embargo, Gerardo ya ordenó entregar condecoraciones y reconocimientos a diferentes dirigentes de cuadras “porque cumplieron todos los parámetros de la emulación». ¿Qué parámetros, Gerardo? El presidente de mi CDR ha sido ocho veces Vanguardia Nacional y es el encargado de repartir El Paquete en el barrio, vende ron a granel, medicamentos y refresco gaseado. No hace guardia, ni mantiene la vigilancia porque es hipertenso y debe acostarse temprano. Si esos son los requisitos para ser Vanguardia, entonces me callo.

Fíjense que el municipio cienfueguero de Rodas lleva 12 años consecutivos siendo Vanguardia Nacional y su coordinadora municipal, graciosamente, ha dicho con un orgullo tremendo que “todos nuestros cederistas se han sacrificado muchísimo. Es de todos ellos ese logro y lo han demostrado durante 12 años”.

¿Qué se le responde a esa inocente, díganme? Ella, si tiene un ápice de vergüenza, por las noches debe acostarse pensando en lo mismo: “Ay, por tu vida, si alguien me pusiera el Parole a ver si salgo de toda esta mentira”.

En Cuba no funciona nada y los CDR están en el pelotón de avanzada en ese sentido. El cornudo de Gerardo piensa todo lo contrario y dio la orden de mantener la vigilancia popular para evitar robos. Casualmente, ayer se metieron en la casa del Vigilancia de mi cuadra. Le llevaron la balita de gas, una olla arrocera y el microwave. Acaba de quitar el cartel donde decía “Vigilancia” y rompió el cuadro de Fidel que tenía en la sala. Ahora está comprando una balita de gas porque la luz la ponen dentro de doce horas y no tiene cómo cocinar. El hombre es Vanguardia Nacional y los ladrones se han cagado, literalmente, en eso.

Un jodedor del barrio ya pasó por casa de la víctima y le dijo que Hernández Nordelo no puede reponerle los productos, pero ya tiene tres regaderas como compensación y se las entregará el 28 de septiembre en un acto solemne con minuto de silencio incluido.

Uno puede tomar todo esto como una broma, pero es para reír en serio. El cubano tiene tanta desgracia que cuando sale de una, entra en la otra. No importa si eres Vanguardia Nacional o donante de sangre. Da igual. Vives en el comunismo y eso es suficiente.