CANEL LLEVA SUS RIDÍCULOS A LA ONU (I)

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Por Jorge Sotero

La Habana.- El presidente cubano es el rey del ridículo. Allá a donde va, el Hombre de la Limonada la caga. Y la Asamblea General de la ONU no fue la excepción: allí apenas pareció un estudiante de tercer grado al leer un discurso a nombre del G-77, y no el doctor que dicen que es, y que a mí me deja dudas todo el tiempo.

El enviado de Cuba fue el peor orador de cuantos se han visto hasta el momento. Su discurso fue el mismo de siempre y sus lagunas en la lectura fueron tantos, que la televisión cubana, al retransmitirlo, lo editó. Así que, si usted me lee desde acá, no vaya a pensar que estuvo tan fino en su disertación, sino que nos dieron una versión editada -VÉALO ACÁ () -, que fue lo que no hizo Boris Fuentes cuando llevó textualmente a la pantalla aquella disertación sobre el guarapo como el líquido más común y la limonada como base de todo.

Díaz-Canel no usó los telepronters de la sede de la Asamblea General. No los usó porque el miedo escénico lo mata. Y no puede ser de otra forma para alguien que de político no tiene nada, de orador menos, y que apenas puede hilvanar dos ideas seguidas sin equivocarse.

Como siempre apeló al papel, a un texto en letras grandes que ni aún así leyó bien. Y se aferró a un supuesto mandato del G-77, que tuvo hace una semana una cumbre en La Habana, para eludir la situación que padece la isla, para hablar de las violaciones constantes de los derechos humanos, de la miseria en que viven sus compatriotas, o del éxodo constante de sus ciudadanos, que puede convertir a Cuba, a corto plazo, en un país sin población laboral, incluso despoblada.

Admito que cuando Helena, la directora, me mandó un mensaje, con copia a Oscar Durán, para que escribiéramos sobre la oratoria de Canel, tuve que buscar en youtube sus palabras, porque mi estómago no me permite, por inspiración, seguir al mandatario cubano. Con él me pasa como con el nicaraguense Daniel Ortega, o con el venezolano Nicolás Maduro: me dan asco.

Pero a este hombre, que a veces se atreve a hablar en inglés, le cuesta expresarse también en español, y sus asesores, los que le escriben los discursos -porque él no tiene talento para hacerlo- lo complican y le incluyen en el texto muchas palabras esdrújulas, con las cuales suele perderse, a pesar de ensayar durante horas y horas lo que va a decir.

Eso sí, aún desde allí, desde la sede de la ONU, culpa al supuesto bloqueo de los males de Cuba, y hace referencia al desaparecido Fidel Castro y a su hermano, el que aún gobierna en la sombra en Cuba, para mantener su condición de presidente, tan dudosa como sus virtudes de orador.

Hasta gallos se le fueron a Canel cuando, supuestamente, se emocionó al hablar de la pandemia del coronavirus y lo que supuestamente hizo Cuba, porque ni eso sabe hacer el ridículo mandatario.