LA FALSA PROPAGANDA DE CANEL

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Por Oscar Durán

La Habana.- Miguel Díaz-Canel es un ridículo. Llegó a New York y frente a dos o tres gatos partidarios del régimen ha dicho que Cuba no está sola, y el que piense así, se le derrumbó el argumento. Esta afirmación, según Díaz-Canel, es porque la realización de la Cumbre del G77 y China fue una “proeza”. 

No sé cómo no le da pena eso. Canel le hace propaganda a Canel. Y una propaganda falsa. La Cumbre no fue nada del otro mundo. Todo ese bla, bla, bla, se quedó ahí. Siempre lo he dicho: ¿qué mejoras ha visto el pueblo? ¿A partir de esa reunión los cubanos tendrán comida hasta para botar? La verdadera proeza de ustedes está en meterle miedo al pueblo y seguirlo machucando con consignas de “Sí se puede” y “Aquí no se rinde nadie”.

La ocasión era perfecta para salir a las calles y demostrarles a los Jefes de Estados de que en Cuba hay una dictadura. Pero todos nos quedamos en casa, encerrados. Hasta muchos pensaron que después del “éxito de la Cumbre”, la dictadura, en agradecimiento, le iba a dar a cada cubano una caja de pollo de esas que traen la bandera americana en una esquina.

Nada de eso pasó. Sin embargo, lo más sorprendente de todo es cómo, desde Estados Unidos, el hombre de la limonada ha sacado músculo para decir que una Cumbre de esa magnitud en los momentos actuales, en medio de la situación que también tiene el mundo, y en vísperas de desarrollarse aquí la sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, era un reto grande”.

Ay, Miguel Mario. Reto grande tienen millones de almas infelices que se levantan en ayuna y se acuestan sin nada en el estómago. Reto grande es el del humilde trabajador que cobra 3600 pesos y un cartón de huevo le cuesta 3000. Si vas a hablar de proeza en New York, dile a todos tus pelagatos que en Pinar del Río hay gente durmiendo a la intemperie porque tu gobierno no le puede construir una casa nueva por falta de recursos. 

¿Cuál es el éxito en organizar una reunión donde solo debieron asegurarle a los mandatarios una buena suite con abundante comida y montarlos en un auto de alta gama para que dieran un discurso en el Palacio de las Convenciones? Proeza ni proeza.

Veremos ahora cómo se comporta en la Organización de Naciones Unidas (ONU). Por favor, díganle que no suelte ni una palabra en inglés. Va a estar en la ONU, eso no es “Sanvicentangranadin”.

Esperemos pronto verlo de vuelta en La Habana junto a su Machi, bajando la escalerilla y tirándose elogios: “fue una victoria contundente, le demostramos al imperialismo lo grande que somos”.

Y el tipo, en el fondo, tiene razón. Son grandes, grandes sinvergüenzas.