¿POR QUÉ ESTÁN TAN GORDOS?

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Por Joel Fonte (Especial para El Vigía de Cuba=

La Habana.- Los líderes del Castrismo rara vez no sufren obesidad. Esa deformación anatómica parece tener un origen equívoco en ellos, porque quien mucho trabaja, duerme poco y permanece activo, no observando generalmente hábitos alimentarios adecuados, tiende como norma a adelgazar…

Teóricamente, tales paradigmas de sacrificio son ellos, pero sin embargo sus vientres enormes, sus cuellos de buey, refutan esa lógica.

Claro que también está la otra arista: lo que comen.

Y eso que comen sí es comida, no los restos de basura que le arrojan al pueblo. Comida sofisticada, importada, cara -gratis para ellos-. Por consiguiente, ahí puede estar la causa de que estos líderes del sacrificio, si en realidad trabajan, parezcan vacas.

Aún recuerdo -como olvidar ejemplos tan radicales de «inteligencia revolucionaria»- a dos de esos encumbrados, de los de mayor sobrepeso, abordando desde sus «experiencias propias», el «problema alimentario» de nosotros los mortales, del pueblo cubano.

Uno de ellos, el «responsable» del comité central del eterno y único Partido, encargado de la «esfera alimentaria» -en Cuba hay cientos de funcionarios para cada «esfera», en torno a la cual giran sin parar, ni obrar- afirmó cerca de un año atrás que «solo comeremos lo que seamos capaces de producir…».

Para confirmarlo, desde ese día ocurrió lo que parecía imposible, habida cuenta su ya en ese entonces descomunal e incomprensible obesidad: siguió engordando.

Luego está el otro, el que se apellida Tapia, pero que semeja en realidad un Tapón -esto, en el doble sentido físico e intelectual- y que en uno de sus desvaríos, queriendo mostrarse creativo ante la presencia de su creador terrenal -Raul Castro- nos invitó a criar «pescados» en estantes caseros, porque «los cañones son más importantes que los frijoles…».

Al menos en eso estamos de acuerdo: los frijoles ya no importan: desaparecieron.

Ellos -que pregonan su incondicionalidad a su Partido- solo son un referente de como la cabeza humana puede servir para guardar pocas neuronas y más residuos,casi tantos como sus estómagos.

Tales sujetos -omito referirme a los ilustres Canel, y Marrero, porque estos son el patrón que siguen aquellos para sacrificarse y no engordar- son una caricatura grotesca de un régimen que les procura bienestar y privilegios a quienes delinquen, mientras les robas la vida a millones de cubanos olvidados -niños, mujeres, ancianos sobre todo- que pasan mucho tiempo de sus vidas sin un plato de verdadera comida sobre la mesa.

Es toda una orgía de amoralidad y burla.

Basta de tolerar injusticias. No más temor. No más dictadura en Cuba.