Incendio en termoeléctrica dispara récord de apagones en Cuba

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Por Anette Espinosa ()

La Habana.- El sistema eléctrico cubano llevaba días en caída libre, y desde que el 14 de octubre salió de servicio la Antonio Guiteras, la mayor planta del país, por un salidero en el economizador.

La víspera, según la propia Unión Eléctrica (UNE), el servicio estuvo afectado las 24 horas, con un pico de 2.094 MW a las 19:30, por encima de lo planificado.

A las 6:55 de la mañana de este viernes, 16 de octubre, se declaró un «incendio de grandes proporciones» en la unidad 1 de la central termoeléctrica Ernesto Guevara de la Serna, en Santa Cruz del Norte, Mayabeque. La UNE informó que los bomberos trabajaban en la extinción y que la unidad quedó fuera de línea.

A las 6:00, la disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional era de 740 MW frente a una demanda de 2.260 MW, con 1.540 MW afectados. Para el horario pico, la UNE pronostica 740 MW disponibles para una demanda de 2.900 MW y una afectación de 2.190 MW.

Eso equivale a desconectar a la vez el 75,5 % del país, la mayor tasa desde que se publican estas estadísticas, en 2022. El máximo anterior, de 74 %, se registró el 29 de julio.

Riesgo de apagón general

El parte oficial enumera en avería las unidades 1 y 2 de Santa Cruz, la Guiteras, la unidad 2 de Felton y las unidades 3 y 6 de Renté, y otras tres unidades en mantenimiento. Los parques solares aportaron un máximo de 581 MW el jueves, insuficiente para cubrir el hueco.

A esta hora no hay confirmación oficial sobre la causa del incendio, posibles heridos ni plazo de reparación. El régimen atribuye el agravamiento de la crisis al «cerco energético» de Estados Unidos, pero y sabemos que la situación empeoró desde enero por el asedio petrolero estadounidense. Perono olvidemos que la mayoría de las termoeléctricas, responsables del 40 % de la generación, se construyeron en los años 60 y 70, y sufren una falta crónica de inversión y que la crisis viene de mediados de 2024, antes de esas medidas. O incluso, de mucho antes.

El dato de fondo no es el incendio, sino la fragilidad. Un país de 9,4 millones de habitantes depende de un parque térmico obsoleto en el que la salida de una sola unidad empuja a tres cuartas partes de la isla a la oscuridad. Los ocho apagones generales en lo que va de año retratan décadas de desinversión que ninguna narrativa externa explica por sí sola.

Con la Guiteras y dos unidades de Santa Cruz fuera, el riesgo de un nuevo colapso total del sistema es concreto.

Una red que se desploma con cada avería describe un sistema agotado, no un accidente aislado.

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