
Ni los haitianos quieren quedarse en Cuba
Por Jorge Sotero
La Habana.- Los 17 ciudadanos haitianos que llegaron accidentalmente a Cuba a bordo de una lancha ya emprendieron el regreso a su país. El grupo arribó hace unos días por Playa Siboney, en Santiago de Cuba, y fue atendido por las autoridades sanitarias antes de ser trasladado este martes al Aeropuerto Internacional Antonio Maceo para retornar voluntariamente a Haití, según informó Aris Arias Batalla, funcionario de la Cruz Roja Cubana.
El dato que más llama la atención es sencillo: ninguno de los 17 decidió permanecer en la isla. Todos optaron por regresar a Haití después de recibir asistencia durante su estancia. La información oficial no detalla las razones individuales de esa decisión, aunque el episodio resulta difícil de ignorar en un país que durante décadas ha sido presentado por la propaganda oficial como un destino de solidaridad, seguridad y bienestar.
La escena adquiere un significado especial ante la profunda crisis que atraviesa Cuba. Apagones, escasez de alimentos, dificultades para acceder a medicamentos y una economía deteriorada forman parte del día a día de millones de cubanos. Que un grupo de extranjeros llegue por accidente y prefiera regresar voluntariamente a su país ofrece una imagen incómoda para un régimen acostumbrado a vender hacia el exterior una realidad muy distinta a la que se vive dentro de la isla.
Los 17 haitianos no llegaron buscando quedarse en Cuba, llegaron por equivocación. Tuvieron la oportunidad de permanecer y escogieron marcharse. Haití atraviesa enormes dificultades, aun así ninguno quiso convertir aquel accidente marítimo en una oportunidad para establecerse en la isla.
El episodio deja una pregunta inevitable para las autoridades cubanas: ¿qué está ofreciendo hoy el país al extranjero cuando hasta quienes llegaron por accidente deciden irse en cuanto tienen la posibilidad?



















