Witkoff viaja a Oslo y luego a Moscú con plan de paz

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Redacción Internacional

Washington.- La guerra en Ucrania entra en una fase diplomática decisiva con la relación entre Washington y Kiev en su punto más tenso del año. La ronda anterior, celebrada en Miami el 9 de octubre, duró seis horas y se interrumpió tras el anuncio de un acuerdo de compra de diésel ruso entre Trump y Putin.

Ek viernes, una orden ejecutiva de Trump suspendió sanciones y aranceles clave contra Rusia, aunque el sábado el presidente dijo que aún no había tomado una decisión final.

El enviado especial Steve Witkoff viaja a Oslo para reunirse este martes con Vladímir Zelenski, el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre, representantes del E4 (Reino Unido, Francia, Alemania y Polonia), la Unión Europea y la OTAN, según un funcionario estadounidense citado por Axios. Jared Kushner tiene gripe y participará por vía virtual.

Tras Oslo, Witkoff planea viajar a Rusia para presentar a Vladímir Putin una propuesta elaborada con Ucrania y los socios europeos. La agenda incluye gestiones para liberar a Stephen Hubbard, maestro estadounidense jubilado preso en Rusia desde 2022.

El funcionario describió dos vías: garantías de seguridad y un marco económico de posguerra para Ucrania, y una propuesta integral para Moscú con una nueva arquitectura de seguridad en Europa.

Todo sujeto a cambios

El calendario es provisional y puede cambiar.

Kiev acusa a Washington de reducir la velocidad del sistema satelital militar Starshield, limitar el intercambio de inteligencia y retrasar misiles Patriot pagados por aliados. Zelenski calificó esas decisiones de «difíciles de explicar entre amigos».

Trump sugirió el lunes que quizá Zelenski debería «conseguir a otro que negocie». El propio funcionario citado por Axios admitió que «queda mucho trabajo sustancial».

Steven Pifer, exembajador de Estados Unidos en Ucrania e investigador de Brookings, dijo a Dagbladet que los enviados están desbordados y recordó que Witkoff ha visitado Moscú nueve veces y Kiev solo una.

La Casa Blanca apuesta por un esquema de presión clásico: alinear primero a Ucrania y Europa y luego poner a prueba la voluntad del Kremlin. El riesgo es evidente. Si las concesiones, como el alivio de sanciones o las compras de energía, llegan antes que cualquier gesto ruso, Moscú pierde incentivos para ceder. La experiencia reciente indica que el Kremlin no responde a concesiones unilaterales, sino al costo de prolongar la guerra.

El viaje a Moscú dirá si existe una negociación real o solo otra ronda de expectativas.

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