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Por Luis Alberto Ramirez ()

Miami.- Dice la viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba que es cierto que el pollo y la mayoría de los alimentos que llegan a la isla proceden de Estados Unidos, pero que el bloqueo no se refiere a eso, sino al hecho de que todos esos alimentos hay que pagarlos en dólares y al contado. Sin embargo, hay dos preguntas que esta funcionaria debería responder: ¿en qué moneda se le venden esos alimentos al pueblo cubano? ¿Se venden al contado o a crédito?

Para empezar, ¿es lógico venderle alimentos al pueblo cubano en una moneda que no devenga de su trabajo?

El cinismo de estos funcionarios cubanos no tiene límites.

¿Sabían ustedes que hoy llega más combustible a Cuba procedente de Estados Unidos que antes de la caída de Maduro en Venezuela? Entonces, ¿adónde va a parar todo ese combustible que está llegando a Cuba desde Estados Unidos?

Yo sé dónde, y ustedes también.

No va a la termoeléctrica Ñico López ni a la Felton, porque lo que sucede en esas plantas generadoras de electricidad no es solamente falta de combustible, sino también falta de mantenimiento. Están deterioradas y, cuando no se detiene una por roturas, se detiene la otra. Así que basta ya de mentiras.

La responsabilidad del deterioro de Cuba no es culpa del bloqueo, sino de la pésima gestión del Gobierno.

Si se levantara el embargo al régimen de La Habana, los castristas serían más ricos y los cubanos más pobres, porque desde que se derrumbó el bloque socialista de la Unión Soviética, Cuba cayó en un pozo del que no ha podido salir. Desde entonces, los apagones no faltan, la comida escasea y la pobreza ha pasado de ser mala a extrema.

Cuba no necesita que le levanten las sanciones. Lo que necesita es que los castristas se den cuenta de que el problema no son las sanciones, sino el castrismo.

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