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Por Julia Elena Jareno Varcarcel ()

Cuando se habla de la miseria del país, siempre hay un culpable perfectamente localizado a 90 millas de distancia. Así resulta mucho más cómodo que preguntarse qué ocurre dentro de Cuba y, sobre todo, quién administra los recursos que sí existen.

Porque mientras unos se pasan el día señalando al bloqueo, GAESA sigue siendo el elefante en la habitación del que casi nadie quiere hablar. Es el gigantesco conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, con presencia en sectores estratégicos como turismo, comercio y finanzas.

Y aquí aparece un dato difícil de esquivar: en 2024, la entonces contralora general de Cuba reconoció que la Contraloría no ejercía sobre GAESA la fiscalización ordinaria que aplica al resto de las entidades. Mientras al cubano de a pie le exigen sacrificios, ¿quién fiscaliza realmente a quienes manejan una parte tan importante de la economía? Investigaciones basadas en documentos financieros han revelado miles de millones de dólares en activos y reservas de empresas vinculadas a GAESA.

Entonces, queridos «bloqueolovers», además de mirar hacia Washington, hagamos unas preguntitas: ¿cuánto dinero entra, quién lo administra, cuánto llega al presupuesto y en qué se utiliza? Sí, el embargo tiene consecuencias. Pero no puede convertirse en la coartada eterna para 67 años de mala gestión, monopolios, corrupción y falta de transparencia. Porque si absolutamente todo es culpa del bloqueo, propongo que nombren al bloqueo presidente de Cuba. Total, según ustedes, ya gobierna el país.

La pregunta que realmente incomoda sigue siendo: ¿dónde está el dinero que sí entra a Cuba y quién rinde cuentas por él? Culpar al de afuera es fácil. Lo difícil es mirar hacia adentro.

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