
Expulsión de un diplomático cubano en la ONU: crónica de un incidente en vísperas de votación sobre el embargo
Por Robert Prat ()
Nueva York.- La Asamblea General de la ONU debatió el martes 27 de octubre la resolución anual que exige el fin del embargo estadounidense a Cuba (documento A/81/L.5), con votación prevista para este miércoles. Durante el discurso del embajador Mike Waltz, que acusó a la cúpula del régimen de corrupción y exhibió fotos de Fidel Castro con relojes Rolex, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla invocó una cuestión de orden y miembros de su delegación se acercaron al podio, lo que llevó a la presidencia de la Asamblea a suspender brevemente la sesión, según el resumen oficial de la ONU.
Esa misma noche, en el programa Hannity de Fox News, Waltz anunció que el secretario de Estado Marco Rubio había firmado la documentación para expulsar a un diplomático cubano acusado de empujar e intentar agredir a un miembro de la delegación estadounidense. «Se va. Estará en un avión rumbo a La Habana dentro de las próximas 24 horas», dijo, y añadió que Trump, Rubio y él no tolerarán que se le ponga la mano encima a un estadounidense. Según el video difundido por el propio Waltz, el funcionario intentó arrebatarle el teléfono al portavoz J.P. Freire, que grababa el incidente, y le lanzó un manotazo; Waltz también denunció presiones cubanas al personal de la ONU para cortar los micrófonos de su delegación.
Según algunas fuentes, se trata de Richard Tur de la Concepción, primer secretario de la Misión Permanente de Cuba y responsable de la Quinta Comisión, mientras que otras aseguran que es Rolando Vergara Zito. No hay confirmación escrita del Departamento de Estado con el nombre a esta hora, ni constancia pública de que ya haya salido del país.
La Habana sigue su circo
La versión de La Habana es otra. Rodríguez Parrilla calificó el discurso de Waltz de «circo mediático» y de «mentiras», y el diplomático cubano David Ramírez Álvarez escribió en X que Waltz es «una vergüenza». En el plano de fondo, Waltz sostuvo ante la Asamblea que «no hay bloqueo», citando más de 876 millones de dólares en exportaciones estadounidenses a Cuba en los primeros ocho meses de 2026.
La expulsión convirtió un incidente de protocolo en una sanción diplomática concreta, en la víspera de una votación que La Habana suele ganar por amplia mayoría. Washington traslada el debate del embargo a la conducta de la delegación cubana, que el 19 de octubre ya había protagonizado un acto de repudio en la sede de la ONU contra José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara. El régimen pierde un funcionario y gana un argumento de victimización para su audiencia interna.
Con este telón de fondo, la votación de hoy medirá cuánto costo diplomático está dispuesto a asumir cada bando. Mientras Washington apuesta por convertir la conducta de la delegación cubana en el centro del relato, La Habana buscará capitalizar la expulsión como prueba de hostilidad y mantener su tradicional mayoría en la Asamblea. El incidente, en apariencia menor, queda así integrado en una disputa mayor que trasciende el protocolo y alcanza al corazón del debate sobre el embargo.



















