El «Cabo Malanga» y sus débiles argumentos contra Trump

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Por Carlos Carballido ()

Dallas.- Cuando el influencer Eliécer Ávila fue bautizado en el exilio cubano con el mote de “Cabo Malanga”, al parecer no fue por gusto: su capacidad de análisis y su supuesto conservadurismo denotan un cerebro cercano al tubérculo con el que se le identifica.

Sus recientes declaraciones (“Cada día tengo que decir que Donald Trump me cae peor, y si no lo digo exploto”), en las que acusa al presidente de llevarse bien con dictadores (Putin, Kim Jong-un, Delcy Rodríguez y otros) mientras confronta a aliados democráticos, llegan en un momento poco útil para la causa cubana y para el electorado cubano-americano que se identifica con posiciones conservadoras o republicanas.

Para empezar, el universo de influencia y seguidores de Ávila podrá ser numeroso, pero en su mayoría no son ciudadanos estadounidenses con derecho a votar, porque, según sus métricas, son cubanos que viven en la isla y emigrados que no ponen un voto en las urnas estadounidenses.

“Malanga”, perdón, Ávila, olvida que Estados Unidos no obra por simpatías ni por pureza moral contra dictadores; obra por intereses: seguridad, energía, contrapeso a China y Rusia, y capacidad de negociación.

Exigir que Washington actúe como ONG ética con todos los autócratas al mismo tiempo ignora cómo funciona el sistema y cómo siempre ha funcionado en EEUU.

El camaleón Ávila

Siempre se ha criticado a Eliécer por sus posturas camaleónicas, como la de querer visitar la tumba del Che Guevara mientras era miembro de la Universidad UCI (formadora de legiones de ciberclarias) hasta volverse más conservador que Abraham Lincoln.

La asimetría con Obama tampoco es menor. En 2016, cuando Obama abrió embajadas y le dio la mano al tirano Raúl Castro en un gesto de legitimación política y simbólica que el régimen necesitaba, Ávila solamente centró sus críticas de manera tibia en la reacción mediática y la incompetencia de Raúl en la conferencia de prensa, no en una condena frontal del deshielo.

No hubo el mismo tono de “me cae peor”. El camaleón político que pasó de fundar Somos+ como movimiento más dialogante y crítico de sectores del exilio histórico a identificarse como conservador, ahora aplica un rasero distinto al único presidente que ha aplicado una presión extrema a la tiranía para que deje el poder.

Prestad a la narrativa de división

Un anticastrista verdadero puede y debe señalar cuando una política se desvía. Lo que resulta contraproducente es el timing electoral, el tono personal y la omisión del balance de presión que Trump ha ejercido sobre la tiranía.

En plena campaña de medio término, ese mensaje no ayuda a quienes quieren mantener o ampliar el margen de Washington frente a La Habana.

Ayuda, en cambio, a la narrativa de división. Los intereses de una Cuba libre no coinciden necesariamente con el deseo personal de “explotar” contra el presidente del partido que, hasta ahora, ha aplicado más presión efectiva al régimen.

Si con Obama fue débil y contra Trump es frontal, entonces significa que sus convicciones políticas e ideológicas no se identifican con ese conservador moralista que pretende exhibir.

Y lo peor: este Cabo Malanga, alias Eliécer Ávila, alguna vez lanzó su campaña para crear la figura de Presidente de Cuba en el exilio bajo el beneplácito de una turba de kubanoides idiotas de Miami.

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