
La guerra de los fusiles sin combustible
Por Oscar Durán
La Habana.- La dictadura acaba de activar el modo Rambo con el inicio del Ejercicio Estratégico Moncada 2026, una nueva jornada de preparación militar ante una eventual agresión de Estados Unidos.
Dos días de maniobras, reuniones, ocupación de puestos de mando y discursos patrióticos para demostrar que la isla está lista para cualquier escenario. ¡Qué miedo debe tener Washington! En un país donde no hay combustible para mover una ambulancia, electricidad para cocinar ni alimentos suficientes para llenar una cazuela, ahora pretenden vendernos la imagen de una maquinaria militar perfectamente preparada para enfrentar al ejército norteamericano.
El Consejo de Defensa Nacional asegura que el ejercicio permitirá elevar la preparación de los dirigentes, las tropas y el sistema defensivo territorial. También habrá un Día Nacional de la Defensa para involucrar a la población en distintas tareas militares.
Ya imagino a los vecinos de mi CDR, después de pasar cinco horas buscando arroz y dos días sin corriente, recibiendo instrucciones para defender la patria con un machete oxidado y una lata de leche condensada vacía. La economía está en terapia intensiva, las termoeléctricas no aguantan una mentira más y los hospitales sobreviven de milagro. No obstante, para organizar ejercicios militares siempre aparece entusiasmo, personal y combustible.
La preocupación del régimen aumentó después de las declaraciones de Donald Trump sobre el posible paso de buques estadounidenses por las costas cubanas y la participación de Marco Rubio en una eventual negociación. Desde La Habana llevan meses denunciando amenazas de intervención militar y preparando a la población para una guerra que, hasta ahora, existe fundamentalmente en los discursos oficiales.
Trump aprieta con sanciones y presión económica, mientras la dictadura responde con ejercicios militares y consignas revolucionarias. Lo verdaderamente lamentable es que los cubanos llevan años viviendo una guerra diaria contra el hambre, los apagones, la inflación y la miseria, sin necesidad de que aparezca un solo barco norteamericano en el horizonte.
Lo de estos dirigentes es sencillamente espectacular. Han conseguido que un país sin capacidad para garantizar servicios básicos se presente ante el mundo dispuesto a enfrentar una potencia militar. Díaz-Canel debería empezar por defender a los jubilados que no pueden comprar alimentos, a los enfermos que no encuentran medicamentos y a las familias que pasan noches enteras sin electricidad.
Esa sería una defensa nacional bastante más útil que sacar los uniformes del armario y organizar maniobras para las cámaras del Noticiero. Si quieren preparar al pueblo para algo, que lo preparen para vivir con dignidad. De lo contrario, el único ejercicio estratégico que necesita Cuba es aprender a sobrevivir a quienes llevan décadas gobernándola.



















