Washington prepara una ofensiva «corta e intensa» contra Irán tras las legislativas del 3 de noviembre

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Redacción Internacional

Washington.- Estados Unidos ha pedido a varios países árabes del Golfo, por canales diplomáticos y militares, que se preparen para una campaña militar «corta e intensa» contra Irán después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, según The Wall Street Journal.

La guerra entre Washington y Teherán cumple ocho meses: las operaciones Midnight Hammer y Epic Fury golpearon la capacidad nuclear iraní, pero no produjeron una negociación. El 2 de septiembre, Reuters ya había revelado que los asesores de Trump querían mantener el conflicto «en calma» antes de los comicios y evaluar una escalada después del voto. Ese calendario empieza a tomar forma.

Según el diario, las fuerzas estadounidenses reponen municiones, alistan bombarderos y cazas, trasladan un sistema Patriot desde Texas y retiraron tropas de bases vulnerables. El mismo reporte señala que un grupo de ataque de portaaviones adicional y una unidad expedicionaria de Marines se sumarán el próximo mes a unos 20 buques de guerra ya desplegados en Oriente Medio. Israel tiene listos planes y objetivos, y Benjamin Netanyahu sigue presionando por reanudar los ataques.

La Casa Blanca declinó comentar sobre «planes militares sensibles que pueden o no existir» y repitió que Trump mantiene todas las opciones sobre la mesa para impedir que Irán obtenga un arma nuclear. Horas después, en un mitin en Lubbock, Texas, el presidente dijo: «Verán a Irán en un par de semanas», y añadió que todo «terminará muy pronto».

Las dos lecturas

No hay decisión tomada. El WSJ cita a personas cercanas al presidente que afirman que se inclina por un gran ataque contra infraestructura y sitios nucleares, pero no hay confirmación oficial a esta hora. Tampoco está claro si la presión militar busca el combate o forzar a Teherán a sentarse a negociar, objetivo que el propio diario atribuye a Washington.

Irán ha advertido que respondería contra objetivos económicos y civiles en toda la región, como hizo antes con bases, instalaciones energéticas y aeropuertos del Golfo. Conserva, según el WSJ, cientos o miles de misiles y ensambla nuevos con piezas almacenadas. Los mediadores regionales intentan reabrir el diálogo con escaso avance.

La señal tiene dos lecturas compatibles: para Teherán, es una advertencia con fecha para negociar antes de que se cierre la ventana; para el votante estadounidense, es la confirmación de que la Casa Blanca congeló la escalada por cálculo electoral, algo que Reuters ya había adelantado. Los aliados del Golfo, que absorbieron la represalia iraní en la primavera, son los primeros en quedar expuestos y aún reponen sus defensas antimisiles. El 4 de noviembre deja de ser un día de recuento de votos y pasa a ser la fecha a partir de la cual Washington se reserva la opción de volver a la guerra abierta.

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