Mientras solo vimos la risita de Mandami, trump desclasificó un archo del 9/11 apuntando a los culpables

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Por Carlos Carballido ()

Dallas.- El relato mediático del 25 aniversario del 11-S logró que la prensa, las redes y sus algoritmos —diseñados para exacerbar emociones— hicieran que el público americano obviara un elemento clave: la desclasificación de un informe de la CIA ordenada por Donald Trump.

El documento que sale a la luz demuestra la complicidad de la administración Clinton y sus organismos de inteligencia al desestimar pruebas casi concluyentes de que Al Qaeda planificaba un ataque masivo a Estados Unidos precisamente usando aviones comerciales.

Pero lo que interesó a la mayoría fue la desvergonzada presencia del alcalde musulmán Zohran Mamdani y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, alegres y sonrientes en la ceremonia luctuosa que cada año se celebra en el lugar del suceso.

Claro que es condenable. Pero ahí también estaban los Clinton y Bush, que a la fuerza tenían que haber visto este documento desclasificado y que igualmente lo desestimaron por indicación de sus organismos de inteligencia.

Este documento desclasificado por Trump dirige la culpabilidad hacia una administración con nombre y apellidos. La prensa, como siempre, alimenta el algoritmo de las redes desviando la atención para protejerlos.

Arabia Saudita y su papel en el 9/11

Trump acaba de anunciar hoy que evaluará la desclasificación y publicación de archivos clasificados del 11 de septiembre relacionados con el presunto papel de Arabia Saudita.

Mientras nos entreteníamos con la risa de Mamdani en la ceremonia, la prensa esquivó el reclamo público de Terry Strada, líder del grupo 9/11 Families United, durante el acto conmemorativo del 25.º aniversario en la Zona Cero, donde criticó a las sucesivas administraciones por proteger al reino saudí y apeló directamente al vicepresidente JD Vance.

El gobierno de Arabia Saudita —incluido ahora en los Acuerdos de Abraham, contra la voluntad de Israel— niega categóricamente cualquier implicación en los ataques, pese a que 15 de los 19 secuestradores y Osama bin Laden eran de nacionalidad saudí.

Pero en este asunto —que no se ha olvidado y pesa muchísimo en la sensibilidad del americano patriota— la administración Trump está decidida a no quitar el dedo del renglón.

El próximo mes, un panel de apelaciones en Manhattan revisará el caso enfocado en Omar al-Bayoumi, un presunto agente de inteligencia saudí que ayudó a hospedar a dos de los secuestradores en California.

La prensa, en cambio, sigue desviando la atención. La desclasificación de estos documentos reivindica las denuncias de los exagentes del FBI Mark Rossini y Doug Miller, de la unidad de contraterrorismo durante los ataques, que ya habían advertido sobre lo mismo que recoge el informe desclasificado por Trump.

¿Por qué no escucharon las alertas del Mossad?

Pero Clinton no es el único culpable. Está documentado que en agosto de 2001 dos oficiales de alto nivel del Mossad viajaron a Washington y se reunieron con la CIA y el FBI del estrenado Bush en la presidencia.

Les advirtieron que había una célula de hasta 200 personas vinculada a Bin Laden preparando una operación grande en Estados Unidos a través de células saudíes con visas legales.

Efraim Halevy, director del Mossad en ese momento (1998-2002), ha dicho en varias entrevistas que Israel envió varias alertas generales en las semanas previas basándose en “chatter” (conversaciones interceptadas) en Afganistán, Pakistán y Yemen.

Toda esta información se obvió. Se clasificó y se privó a la nación americana de señalar a los responsables.

Trump, ¡el malvado¡, ha sido el único que ha vuelto a sacar las cucarachas de las gavetas. La opinión pública sigue entre conspiraciones baratas e intentos de olvido de una herida todavía abierta para quien nació antes de 2001. Hacen todo lo posible por minimizar un hecho que puede cambiar la narrativa que llevamos escuchando hace 25 años.

Quizás esto no avance mucho porque a la prensa, las redes y los influencers les interesa más lo malo que es Trump y que la gasolina no baja.

Por lo menos la demanda ya está en curso. Esperemos que Mamdani siga riéndose en señal de irrespeto, pero habrá que apuntar con el dedo a dos responsables más que estaban allí como si nada hubiera pasado. Por lo menos los americanos con decoro lo harán

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