
El precio de haber sido útil al sistema
Por Gran Maestro Lázaro Bruzon ()
Sant Louis.- Están circulando imágenes de Félix Savón donde aparece buscando comida en un basurero (https://www.facebook.com/reel/1763218424971816). Más allá de sus problemas legales y de su pasado, es algo que merece reflexión. Son muchos los casos públicos de glorias del deporte cubano que hoy están en situaciones críticas. Y, al menos para mí, es un tema que me toca profundamente: yo vengo de ese mismo mundo. Amo el ajedrez y amo el deporte.
Si hubo un ámbito donde el sistema cubano aplicó su adoctrinamiento con más fuerza, fue precisamente el deporte. Yo también pasé por todas las escuelas deportivas. Muchos de esos atletas entregaron sus mejores años no solo por el sueño de alcanzar la excelencia en sus disciplinas, sino por el sueño de representar a un pueblo entero. Cuando yo era parte de ese engranaje, tampoco veía la maldad detrás. Había mucha inocencia, mucha nobleza.
El deporte no es como el arte o la cultura: el nivel intelectual promedio es distinto, y eso explica por qué tantos deportistas, especialmente peloteros, rechazaron ofertas millonarias que les habrían cambiado la vida. También explica por qué una isla pequeña y económicamente precaria decidió potenciar el deporte al máximo: necesitaban vender la imagen de potencia y convertir los resultados deportivos en propaganda del modelo político.
Cuando no les sirves, te abandonan
Todos los deportistas fueron cifras útiles mientras producían resultados. Una vez retirados, se acabó el negocio para ellos. Así funciona ese sistema: recicla personas, exprime almas y descarta a quien ya no sirve a su narrativa. Lo único que les interesa es sacarle a cada cubano todo lo que pueda aportar para mantenerse en el poder.
Y hoy lo digo sin romanticismo: algunos fueron cómplices por conveniencia, otros simplemente siguieron el guion que les impusieron desde niños. En mi caso, yo también estuve ahí dos décadas representando a Cuba. Creía que estaba representando a mi pueblo, cuando en realidad estaba sosteniendo (sin darme cuenta) un sistema que ha destruido la nación. Esa es la verdad, y no la voy a maquillar.
El daño está hecho y tiene un responsable claro: los mismos que llevan aferrados al poder desde 1959, moviendo todo a su antojo para no soltarlo jamás. En ese proceso, miles de deportistas, formados bajo adoctrinamiento desde pequeños y usados como propaganda, terminaron pagando las consecuencias. Algunos por ingenuidad, otros por conveniencia, otros por miedo. Pero todos dentro de la misma maquinaria que nos exprimió y nos desechó cuando ya no servíamos para su narrativa.



















