Hay un solo culpable de las deportaciones de cubanos a Africa y no es EEUU

Escuchar este artículo
Audio en proceso de generación.

Por Carlos Carballido ()

Dallas.- La nueva tendencia en redes sociales es la “inhumana” deportación de cubanos ilegales en EE.UU. hacia países africanos donde, según los vídeos, están en un limbo migratorio y con altos riesgos de seguridad.

Esta situación ha provocado un mar de «lamentaciones» que, como ya es usual, destapan las diatribas emocionales contra la administración de Trump.

Lo que no te dicen ni los cubanos en los vídeos ni la prensa que los usa como pañuelos de lágrimas es que esa situación se ha dado porque, sencillamente, Cuba se niega a recibirlos.

La mayoría de los deportados cubanos a Esuatini y República Centroafricana (Bangui) son los llamados “indeseables”: tienen antecedentes penales federales en EE.UU. o entraron con los programas de Biden, pero de alguna manera Cuba tampoco los acepta.

Muchos llegan sin pasaporte ni documentos de identidad claros. Quedan entonces en el limbo porque no pueden trabajar fácilmente, moverse libremente ni regularizar su situación.

El público se pregunta por qué México o Canadá no los reciben. La respuesta es la misma: tampoco los quieren.

Africa como única opción

Y como nadie los acepta, EE.UU. no encuentra mejor manera que enviarlos a África, donde, según algunas fuentes, reciben unos 5 millones de dólares por este intercambio, que contempla garantía de respeto a los derechos humanos supervisados por la ACNUR aunque ya se sabe lo ineficiente de ese organismo internacional.

El caso de México es interesante. Miles de cubanos (más de 4.300 solo entre enero de 2025 y marzo de 2026, según Human Rights Watch) han sido enviados allí.

México los recibe bajo acuerdos (públicos o no), incluso a muchos con antecedentes. No es que se rehúse de forma general, pero según la presidenta Sheinbaum hay límites de capacidad y, en algunos casos, condiciones médicas que obligan al país a rechazarlos.

Cuando Trump se presentó para su segundo mandato prometió una cruzada contra la inmigración ilegal y también contra las irregularidades y delitos de inmigrantes bajo estatus legal.

El hecho de ser cubano no garantiza inmunidad migratoria. Eso lo terminó Obama en 2017, a solo horas de abandonar la Casa Blanca.

Así que cualquier desacuerdo con esta política de deportación ya sabe dónde buscar a los responsables, pero no en esta administración. 

Comparte esta noticia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *