
Cupet alerta sobre fraudes con el gas licuado
Por Anette Espinosa
La Habana.- La empresa estatal Cuba-Petróleo (Cupet) salió a advertir hoy sobre una página digital que ofrece gas licuado sin contar con su respaldo oficial, informaron varios sitios oficialistas
La entidad pidió a la población evitar las compras a través de ese sitio, presentado bajo el nombre de GasCuba, y alertó sobre posibles engaños. La noticia llega en un momento en que conseguir una balita de gas se ha convertido en un dolor de cabeza para miles de familias cubanas.
Según la información difundida, la distribución estatal lleva meses con dificultades y el suministro subsidiado ha desaparecido de los canales habituales. Ante ese panorama, vendedores privados han ocupado parte del espacio, con precios en dólares y opciones de pago desde el extranjero.
Para el cubano que cobra su salario en pesos, la situación es una auténtica pesadilla: el combustible falta en los puntos estatales y las alternativas disponibles pueden quedar fuera de su alcance.
A inicios de septiembre, Miguel Díaz-Canel reconoció que más de un millón de clientes estaban afectados por la falta de gas licuado y habló de la necesidad de incrementar la producción nacional. También admitió las dificultades para adquirir hidrocarburos.
La explicación energética no llena la olla ni permite preparar los alimentos de una familia que lleva días buscando combustible. Ahora Cupet pide desconfiar de páginas sin autorización oficial, una advertencia necesaria ante posibles fraudes, aunque deja sobre la mesa otra pregunta: ¿qué alternativas reales tiene la población cuando el propio sistema estatal no consigue garantizar el suministro?
La crisis energética se ha agravado en un contexto de restricciones al abastecimiento petrolero, tensiones internacionales y dificultades para concretar compras de crudo. La información proporcionada señala que Cuba recibió un cargamento procedente de Rusia con 100.000 toneladas de petróleo durante el período descrito.
Sin embargo, el problema cotidiano continúa dentro de los hogares, donde cocinar puede depender de conseguir una balita a precios inaccesibles o recurrir a otras opciones precarias. Las alertas contra las estafas son necesarias, aunque no sustituyen una política de abastecimiento eficaz.
El ciudadano necesita combustible disponible, precios que pueda pagar y garantías para comprar sin temor a perder su dinero.



















