
Cuba envejece al 26,7 por ciento y el régimen sigue sin resolver la crisis demográfica
Por Oscar Durán
La Habana.- Cuba terminó 2025 con un grado de envejecimiento poblacional del 26,7 %, un punto porcentual por encima del registrado en 2024, cuando alcanzó el 25,7 %, publicó la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei).
La cifra vuelve a poner sobre la mesa uno de los problemas más graves del país, agravado por la emigración masiva, la baja natalidad y la falta de perspectivas económicas para miles de familias.
El régimen lleva décadas hablando de conquistas sociales y protección ciudadana, sin ofrecer respuestas capaces de frenar un deterioro demográfico que amenaza el futuro de la nación.
Por provincias, Villa Clara encabezó los niveles de envejecimiento, con un 30,2 %, seguida de La Habana, con un 29,1 %. En el extremo opuesto aparecen Guantánamo, con un 23,3 %, y Santiago de Cuba y Artemisa, ambas con un 24,2 %.
Estos datos reflejan una realidad que exige políticas públicas eficaces, servicios de salud sostenibles y mejores condiciones de vida. La propaganda oficial podrá insistir en los logros de la revolución, aunque las estadísticas revelan la presión creciente sobre una sociedad que pierde población joven y acumula necesidades sin resolver.
A escala municipal, Plaza de la Revolución, en La Habana, registró el mayor grado de envejecimiento, con un 38,2 %, una proporción que evidencia la magnitud del fenómeno en ese territorio. Yateras, en Guantánamo, presentó el valor más bajo, con un 17,9 %.
Las diferencias entre municipios muestran que el problema no afecta de manera uniforme a todo el país, aunque sus consecuencias alcanzan a la economía, el mercado laboral y los sistemas de atención a las personas mayores.
Sin recursos suficientes ni una recuperación económica sostenida, atender a una población cada vez más envejecida será una carga creciente para las familias cubanas.
El envejecimiento de Cuba no puede analizarse al margen de la crisis estructural que empuja a miles de ciudadanos a buscar oportunidades fuera de la isla. La falta de viviendas, los salarios insuficientes, los apagones, la escasez de medicamentos y la incertidumbre económica dificultan los proyectos familiares y alimentan la emigración.
El resultado es un país que pierde trabajadores, ve reducirse su población joven y necesita atender a un número creciente de adultos mayores. El régimen tiene ante sí un desafío que no se resuelve con consignas ni estadísticas divulgadas en publicaciones oficiales.
Cuba necesita cambios profundos, oportunidades reales y condiciones dignas para que vivir y envejecer en la isla no signifique enfrentar la precariedad sin esperanza.



















