
Cuba: colapso inevitable y libertad pendiente
Por Hermes Entenza ()
Núremberg.- No es lo mismo soltar bravatas sentado en su trono que decir lo que dijo frente al mundo y en el podio de la ONU. Donald Trump no está en sus cabales o, en su defecto, realmente existe un plan concebido para propiciar un cambio en Cuba.
El colapso del régimen cubano es inevitable; se ve perfectamente, e incluso ya está sucediendo. Nada se compondrá debido al destrozo y la falta de gestión de un gobierno inútil para favorecer a la población, que deja florecer una burguesía que saquea directamente las arcas del pueblo. Mi única esperanza sería que, en verdad, algo sucediera porque, al paso que vamos, del pueblo no va a quedar ni la sombra.
Ellos se aferran furiosamente al trono porque saben que el punto de no retorno fue cruzado hace más de un lustro y, a estas alturas, cualquier cambio que hagan, a la corta o a la larga, acabará con ellos huyendo.
Hemos gritado mil veces a favor de la economía de mercado, de la libertad de disenso y la libertad de prensa, de la liberación de los presos políticos y de la legalización del pluripartidismo. Nunca, pero nunca lo van a aceptar porque, de hacerlo, abrirán la caja de Pandora y no quedará ni títere con cabeza en el gobierno ni en el PCC en menos de seis meses.
Trump los emplazó frente al mundo y ellos, como ladrones en la noche, huyeron abandonando el salón.
Yo no soy trumpista; no creo en tipos así porque lo único que logran en mí es recordarme a Fidel Castro. Pero, si ha anunciado frente a todas las naciones que Cuba será libre, que lo haga ya, porque si demora mucho, va a encontrar a un pueblo exactamente igual que los prisioneros que liberó el general George S. Patton en el subcampo Zwangsarbeitslager Ohrdruf, en Turingia, en abril de 1945.



















