De la O Levy recorre Holguín en medio del colapso eléctrico cubano y reconoce que Cuba no tendrá combustible a corto plazo

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Por Anette Espinosa

Holguín.- Cuba está a oscuras, el déficit de generación eléctrica alcanza niveles alarmantes y las termoeléctricas del país parecen no aguantar una escupida. En medio de semejante desastre, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, anda de recorrido por Holguín, intercambiando con directivos del sector sobre las transformaciones económicas y la recuperación del Sistema Electroenergético Nacional.

Mucha reunión, mucho compromiso y demasiadas palabras bonitas para un país donde millones de cubanos viven pendientes del apagón y no encuentran una solución a la crisis que les destroza la vida cotidiana.

Según la información oficial, el encuentro estuvo centrado en el Objetivo 9 del Programa de Gobierno, dirigido a recuperar el sistema eléctrico y avanzar hacia la llamada soberanía energética. También se habló de las 176 transformaciones económicas y sociales impulsadas por el régimen, de las cuales el 89 % ya cuenta con vías de implementación respaldadas por normas jurídicas.

El problema es que las leyes no generan electricidad por sí solas, los documentos no reparan las calderas averiadas y las reuniones no ponen combustible en las centrales termoeléctricas. El cubano necesita corriente en su casa, no otra colección de promesas institucionales.

El propio De la O Levy reconoce que Cuba no tendrá combustible suficiente en el corto plazo, aunque insiste en que esa situación no puede servir de excusa para dejar de buscar alternativas. También defiende las alianzas entre empresas estatales y nuevos actores económicos, la explotación de las reservas locales y el combate contra los robos en los parques solares.

Todo eso puede formar parte de una estrategia, aunque la pregunta fundamental está en los resultados. ¿De qué soberanía energética hablan los dirigentes si el país depende de suministros que no puede garantizar y su infraestructura eléctrica se cae a pedazos? La crisis no apareció ayer. Décadas de mala gestión, falta de inversiones eficaces y decisiones económicas desastrosas han dejado a Cuba en una situación que ningún recorrido provincial puede disimular.

Al final, el ministro regresará a sus oficinas y los funcionarios holguineros seguirán con sus planes, sus proyectos y sus compromisos. El pueblo, en cambio, tendrá que regresar a la misma realidad: apagones interminables, alimentos que se echan a perder, noches sin descanso y familias enteras intentando sobrevivir en medio de la oscuridad.

El régimen insiste en hablar de transformaciones, control estatal y soberanía, sin ofrecer una salida inmediata a un problema que lleva años castigando a la población. Vicente de la O Levy no necesita más reuniones para comprender la magnitud del desastre. Necesita resultados. Cuba no puede seguir viviendo de discursos oficiales mientras el sistema eléctrico se desploma y quienes gobiernan continúan administrando la miseria desde sus despachos.

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