
Crisis eléctrica cubana: 1.990 MW de afectación y promesa de resistencia
Por Anette Espinosa ()
La Habana.- El Sistema Electroenergético Nacional de Cuba registra este 30 de octubre una afectación prevista de 1.990 MW, según el parte oficial de la Unión Eléctrica. La generación disponible se sitúa en 790 MW frente a una demanda estimada de 2.800 MW, lo que genera un déficit de aproximadamente 1.960 MW. La cifra supera en 50 MW la proyectada el día anterior.
En Cienfuegos, la Empresa Eléctrica provincial reconoció que varios circuitos acumulan entre 70 y 89 horas consecutivas sin servicio. Residentes de Cumanayagua reportaron hasta 92 horas. El organismo
atribuyó la situación a la baja disponibilidad de generación y a la salida imprevista de la termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, sin ofrecer fecha de recuperación.
Reportes periodísticos recogen denuncias de comunidades como Cantel, en Cárdenas, con alrededor de 109 días seguidos sin electricidad.
Las autoridades vinculan la crisis a la falta de combustible y a las sanciones de Estados Unidos. El ministro de Energía y Minas ha reiterado que las desconexiones no responden a errores operacionales,
sino a la ausencia de piezas de repuesto y combustible.
Las justificaciones
Al mismo tiempo, el canciller Bruno Rodríguez afirmó en una entrevista con The New York Times que Cuba resistirá la presión estadounidense “el tiempo que haga falta”. Sostuvo que la política de resistencia ha sido exitosa durante seis décadas y que la de Washington no ha funcionado.
Las cifras de afectación son oficiales y consistentes en los partes diarios. Los tiempos exactos de apagón en circuitos específicos se basan en reconocimientos provinciales y denuncias ciudadanas verificadas.
Las causas estructurales —deterioro de plantas con décadas de servicio, mantenimiento diferido y dependencia de combustible importado— aparecen documentadas en reportes de la propia Unión Eléctrica y de observatorios especializados.
El régimen enfatiza el factor externo, mientras analistas independientes señalan la persistencia del déficit incluso en periodos de relativa disponibilidad de combustible.
La brecha entre generación disponible y demanda pico se mantiene por encima del 70 por ciento en las proyecciones recientes. Los apagones prolongados afectan la conservación de alimentos, el suministro de agua y la atención médica. La declaración de resistencia indefinida coincide con la ausencia de cronogramas de recuperación para las unidades fuera de servicio. (CCPress)



















