Carnicería espirituana oferta tronco de rabo

Escuchar este artículo
El artículo cambió; el audio está pendiente de actualización.

Por Oscar Durán

Sancti Spíritus.- La Empresa Cárnica de Sancti Spíritus acaba de abrir las puertas de su tienda minorista con una oferta que promete revolucionar la gastronomía nacional: gordo de pecho, hígado de res, corazón, lengua y, agárrense de la silla, ¡tronco de rabo! Sí, señores, en la Cuba de los apagones, las colas interminables y los refrigeradores más vacíos que el discurso de un dirigente, la novedad comercial es un tronco de rabo. No sabemos si reírnos, llorar o pedir que nos guarden un pedacito para celebrar semejante acontecimiento.

La cosa funciona de lunes a viernes y tiene una condición indispensable: pagar la compra completa mediante transferencia. Nada de llegar con unos billetes arrugados en el bolsillo ni de sacar la calderilla del monedero. Aquí hay que tener saldo, conexión y fe en que la aplicación bancaria decida colaborar.

El régimen ha conseguido convertir la compra de alimentos en una carrera de obstáculos, con tecnología obligatoria y productos que parecen sacados del inventario de una carnicería después de un huracán. ¡Qué modernidad, caballeros! El socialismo del siglo XXI, edición especial: paga por transferencia y llévate tu tronco de rabo.

Lo del tronco de rabo merece un capítulo aparte. En un país donde conseguir pollo, aceite o un paquete de salchichas puede convertirse en una expedición al Everest, aparece esta joya del comercio minorista, anunciada con la solemnidad de quien acaba de inaugurar una fábrica de automóviles.

¿Qué será lo próximo? Pongámonos ingeniosos. No sé, por ejemplo: tronco de nalga por transferencia. A este paso, las ofertas de las tiendas cubanas terminarán compitiendo con los memes de Facebook, solo que los memes por lo menos no necesitan transferencia bancaria para sacarte una carcajada.

Lo verdaderamente triste es que detrás de la burla hay un país donde millones de personas viven pendientes de qué poner en la mesa, con salarios que pierden valor y mercados que no garantizan lo elemental. Las autoridades podrán presentar un tronco de rabo con letras mayúsculas y anunciar horarios de atención, aunque ninguna propaganda convierte la escasez en abundancia.

En Cuba ya no hace falta que un humorista invente el chiste: basta con leer las ofertas comerciales. ¡Que viva el tronco de rabo, patrimonio de la crisis nacional! Solo falta que Díaz-Canel aparezca en la inauguración y declare que la soberanía alimentaria marcha viento en popa.

Comparte esta noticia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *