
Calixto García: Biografía del General de las Tres Guerras
Ramón Calixto García Íñiguez, conocido universalmente como Calixto García, es una de las figuras más importantes de la historia de Cuba. Mayor General del Ejército Libertador, combatió en las tres guerras de independencia contra el colonialismo español y se convirtió en uno de los estrategas más destacados de la gesta mambisa.
Su vida estuvo marcada por el sacrificio, la dignidad y una firmeza inquebrantable ante la adversidad. La cicatriz que llevó en la frente —recuerdo de un disparo que se propinó para no caer prisionero— se convirtió en el símbolo de su compromiso con la libertad de Cuba. José Martí lo llamó «el hombre de la estrella en la frente» y dijo de él: «Calixto García no necesita encomio: lleva su historia en su frente herida. El que sabe desdeñar la vida, sabrá siempre honrarla».

Nacimiento, infancia y juventud
Calixto García nació el 4 de agosto de 1839 en la ciudad de Holguín, en la calle San Diego, esquina a la del Rosario. Fue hijo de Lucía Íñiguez Landín y de un padre cuya identidad no ha quedado del todo clara en los registros históricos. La familia no era adinerada, y el joven Calixto tuvo que dejar la escuela a los catorce años para dedicarse a trabajar como comerciante en el pequeño negocio de un tío en Bayamo.
Siendo muy joven se trasladó a La Habana con la intención de continuar en la práctica del comercio y, eventualmente, estudiar en la universidad. Sin embargo, sus intenciones se frustraron y ni siquiera pudo cursar el bachillerato. Regresó a Oriente, a Arroyo Hondo, próximo a Jiguaní, donde se encargó de un tejar de su madre. A pesar de las dificultades, mantuvo una conducta de superación autodidacta, sobre todo en asignaturas humanísticas, porque su sueño no cumplido era el de acceder a la Universidad. Esa formación autodidacta, forjada en la lectura y el estudio independiente, le permitiría años después desarrollar una sólida formación militar que lo destacaría entre los jefes mambises.

El 11 de agosto de 1862 contrajo matrimonio con Isabel Vélez Cabrera, una mujer que compartiría su vida y su causa independentista. De dicha unión nacieron siete hijos, entre ellos Carlos García Vélez y Mercedes García Vélez. Calixto García amó intensamente a sus hijos, sin importarle que tres de ellos no fueran fruto de su matrimonio legítimo.
La Guerra de los Diez Años
Cuando el 10 de octubre de 1868 Carlos Manuel de Céspedes proclamó la independencia de Cuba en el ingenio La Demajagua, Calixto García tenía 29 años. No vaciló: el 13 de octubre de 1868 se alzó en armas junto a Donato Mármol en la finca Santa Teresa, de Jiguaní. Ese mismo día atacaron Santa Rita y Jiguaní, donde quedó como jefe militar mambí de la plaza. Participó en la toma de Bayamo y en su posterior defensa. En noviembre de ese año, estando subordinado al teniente general Luis Marcano, fue ascendido a coronel.
El 15 de febrero de 1869 dirigió su primer combate en Loma de Piedra, donde cortó el paso a una tropa española que acudía a reforzar la defensa de Guisa. A partir de entonces, su carrera militar fue imparable. Su valentía y su intrepidez en más de treinta batallas le valieron el rango de General el 1 de mayo de 1873. Fue uno de los principales estrategas de la guerra, destacándose por su capacidad para planificar campañas detalladas con el empleo de mapas y croquis, y por su dirección desde los puestos de mando. Fue el jefe que más empleó la artillería, para la cual exigía dominar los conceptos técnicos y balísticos. Desarrolló el arte de sitiar y tomar ciudades y poblaciones, además de atacar a grandes columnas enemigas.

El disparo y la reacción de su madre
El 6 de septiembre de 1874, en San Antonio de Bajá, camino real entre Manzanillo y Bayamo, Calixto García y una pequeña tropa fueron cercados por el enemigo. Ante la posibilidad inminente de caer prisionero, tomó una decisión extrema: se disparó bajo el mentón para privarse de la vida antes que rendirse. La bala le entró por la barbilla y le salió por la frente, pero no siguió el curso esperado y no le causó la muerte. Quedó gravemente herido, pero sobrevivió. La profunda cicatriz en su frente se convirtió en el símbolo de su firme decisión de vencer o morir.

Su madre, Lucía Íñiguez, al conocer la noticia, exclamó: «¡Ese es mi hijo Calixto, muerto antes que rendido!». Esa frase resumió el carácter de un hombre que jamás aceptó la rendición como opción. José Martí, años después, lo apodaría «el hombre de la estrella en la frente», en alusión a la cicatriz que llevaba como trofeo de guerra.
La Guerra Chiquita y el exilio
Tras sobrevivir al disparo, Calixto García fue hecho prisionero y trasladado a España, donde permaneció desterrado durante cuatro años, hasta 1878. Fue puesto en libertad el 29 de mayo de 1878, a causa del Pacto del Zanjón, al cual se opuso enérgicamente porque no contemplaba los dos principales objetivos por los que se había derramado tanta sangre cubana: la independencia de la Isla y la abolición de la esclavitud.
En 1879 se lanzó de nuevo a la lucha con la llamada Guerra Chiquita, un intento independentista que duró apenas un año. Dirigida desde el exilio por Calixto García, la contienda no logró consolidarse. Calixto García llegó a Cuba en mayo de 1880, cuando poco podía hacer por mantener la lucha ante la desorganización en el campo insurrecto. Depuso las armas en agosto de 1880.

Durante su segundo exilio, que se extendió de 1880 a 1895, Calixto García residió en Nueva York y otros lugares. Allí conoció a José Martí, con quien trabó una amistad inquebrantable. Ambos compartían el sueño de una Cuba libre y trabajaron juntos en la organización de la nueva contienda.
La Guerra Necesaria y la lucha final
El 24 de febrero de 1895 estalló la Guerra Necesaria, la tercera y definitiva guerra de independencia. Calixto García se incorporó a la contienda y pronto se convirtió en uno de sus jefes más destacados. Participó en decenas de combates, entre los que se destacan Baire, Buey Arriba, La Güira y Guisa. Tras la caída en combate de Antonio Maceo, fue nombrado Lugarteniente General del Ejército Libertador, el rango más alto de la milicia mambisa.
Su participación en la campaña de Santiago de Cuba fue decisiva para el desenlace de la guerra hispano-cubano-norteamericana. Sus tropas cooperaron con el ejército estadounidense en la toma de la ciudad, y sin su apoyo, los norteamericanos difícilmente habrían podido conquistar la victoria sobre las fuerzas españolas.
El desaire de los Estados Unidos y la carta a Shafter
Sin embargo, la victoria trajo consigo una amarga decepción. Cuando Santiago de Cuba se rindió al ejército americano el 16 de julio de 1898, los jefes del Ejército Libertador fueron excluidos de los actos de capitulación. Los estadounidenses prohibieron la entrada de las tropas mambisas a la ciudad. Calixto García, que había cooperado lealmente con las fuerzas norteamericanas, se sintió traicionado.
El 17 de julio de 1898 escribió una carta atronadora al general William R. Shafter, jefe del 5.º Cuerpo del Ejército de los Estados Unidos. En ella reivindicaba el prestigio del Ejército Libertador cubano y protestaba enérgicamente por el desaire y el agravio inferidos a él y a sus tropas. La carta, redactada por José de Armas y Cárdenas, se convirtió en un documento histórico de dignidad y patriotismo.

Calixto García no se conformó con la protesta escrita. Renunció ante el generalísimo Máximo Gómez a su cargo de jefe del Departamento Oriental, y lanzó una circular en la que analizaba con alta visión de estadista la actitud que los cubanos revolucionarios debían adoptar frente a la intervención estadounidense. Su postura fue clara: rechazaba la anexión y defendía la independencia de Cuba.
La muerte y el legado
En noviembre de 1898, la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana designó a Calixto García como presidente de una comisión encargada de viajar a Washington para exponer al gobierno de McKinley las pretensiones de los revolucionarios cubanos, entre ellas el licenciamiento digno del Ejército Libertador. Calixto García aceptó la misión a pesar de su delicado estado de salud.
El crudo invierno de Washington le resultó fatal. El 11 de diciembre de 1898, a los 59 años, Calixto García murió de pulmonía en la capital estadounidense, lejos de la patria a la que había dedicado su vida. Fue sepultado allí, y más tarde sus restos fueron llevados a La Habana a bordo de un buque de guerra estadounidense, adonde llegaron el 11 de febrero de 1899. Fue sepultado sin recibir el homenaje nacional que su vida y obra merecían.

En 1980, sus restos fueron trasladados a la ciudad de Holguín, donde había nacido, y depositados solemnemente en un mausoleo en la Plaza de la Revolución que hoy lleva su nombre. Allí descansa junto a su madre, la patriota Lucía Íñiguez Landín.
El legado de Calixto García es inmenso. Fue uno de los principales estrategas de las guerras de independencia, junto con Máximo Gómez y Antonio Maceo. Su firmeza ante la intervención estadounidense y su defensa de la dignidad cubana lo convirtieron en un símbolo de patriotismo y antiimperialismo. José Martí lo inmortalizó con una frase que resume su vida: «Calixto García no necesita encomio: lleva su historia en su frente herida».
Las cinco preguntas más comunes sobre Calixto García
1. ¿Quién fue Calixto García?
Calixto García Íñiguez fue un militar cubano, Mayor General del Ejército Libertador, que combatió en las tres guerras de independencia de Cuba: la Guerra de los Diez Años (1868-1878), la Guerra Chiquita (1879-1880) y la Guerra Necesaria (1895-1898). Nació en Holguín el 4 de agosto de 1839 y murió en Washington el 11 de diciembre de 1898. Es considerado uno de los principales estrategas de la gesta independentista cubana.
2. ¿Por qué se disparó en la barbilla?
El 6 de septiembre de 1874, en San Antonio de Bajá, Calixto García fue cercado por tropas españolas. Ante la posibilidad inminente de caer prisionero, prefirió la muerte a la rendición y se disparó bajo el mentón. La bala le entró por la barbilla y le salió por la frente, pero no le causó la muerte. Sobrevivió y quedó con una profunda cicatriz en la frente, que se convirtió en el símbolo de su firmeza.
3. ¿Cuál fue la reacción de su madre al saberlo?
Su madre, Lucía Íñiguez, al conocer que su hijo se había disparado para no rendirse y que estaba gravemente herido, exclamó: «¡Ese es mi hijo Calixto, muerto antes que rendido!». La frase se convirtió en un símbolo del carácter indomable de Calixto García y de la educación patriótica que recibió de su madre.

4. ¿Qué hizo tras la intervención de Estados Unidos en 1898?
Tras la rendición de Santiago de Cuba, los estadounidenses prohibieron la entrada del Ejército Libertador a la ciudad. Calixto García protestó enérgicamente mediante una carta al general Shafter, renunció a su cargo de jefe del Departamento Oriental y lanzó una circular en la que rechazaba la anexión y defendía la independencia de Cuba. Su postura fue de dignidad y firmeza ante la arrogancia de los jefes militares estadounidenses.
5. ¿Dónde están sus restos?
Calixto García murió en Washington el 11 de diciembre de 1898 y fue sepultado inicialmente allí. Posteriormente sus restos fueron trasladados a La Habana y, en 1980, a la ciudad de Holguín, donde descansan en un mausoleo en la Plaza de la Revolución que lleva su nombre.



















