Beto Ávila brilló en Cuba antes de convertirse en el primer latino campeón de bateo en Grandes Ligas

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Por Nelson de la Rosa (Prensa-CBPC)

El 24 de octubre de 1945, el mexicano debutó con Almendares, conectó dos imparables e impulsó la carrera decisiva frente a Marianao. 

Santo Domingo.- Nueve años antes de convertirse en el primer latinoamericano que conquistaba un título de bateo en las Grandes Ligas, el mexicano Roberto «Beto» Ávila comenzaba a escribir una parte poco conocida de su carrera en los terrenos del béisbol cubano.

El 24 de octubre de 1945, hace 81 años, el segunda base veracruzano debutó con los Alacranes del Almendares y se convirtió en protagonista de una victoria 5-4 sobre los Tigres del Marianao, en un encuentro que necesitó once entradas para decidirse.

Ávila conectó dos imparables en cuatro turnos e impulsó la carrera de la victoria, según una reconstrucción histórica publicada por el periódico mexicano El Imparcial el 30 de agosto de 2024.

Aquel estreno representó mucho más que una buena jornada ofensiva. Para un joven mexicano de apenas 21 años significaba abrirse paso en la Liga Profesional Cubana, uno de los circuitos invernales de mayor tradición y exigencia del Caribe.

Beto Ávila brilló en Cuba antes de convertirse en el primer latino campeón de bateo en Grandes Ligas

Ávila había comenzado su carrera profesional en 1943 con los Pericos de Puebla, en la Liga Mexicana de Béisbol, donde fue reconocido como Novato del Año. Su talento lo llevó posteriormente a Cuba, escenario que también sirvió de punto de encuentro para figuras de distintas nacionalidades.

De Almendares a Marianao

La experiencia cubana no terminó con aquella primera temporada. Ávila regresó para la campaña de 1946-1947, esta vez con Marianao, y elevó su promedio ofensivo a .323, una actuación que confirmó su capacidad para competir en aquel exigente béisbol invernal.

De acuerdo con los registros históricos recogidos por Baseball-Reference, en su primera campaña con Almendares había bateado .216. Su mejoría posterior reflejó la evolución de un jugador que todavía tenía por delante los años más importantes de su trayectoria.

Su paso por Cuba constituye un capítulo significativo de las relaciones deportivas entre México y el Caribe, anteriores incluso al nacimiento de la Serie del Caribe, cuya primera edición se disputó en 1949.

El mexicano que abrió el camino en Grandes Ligas

En 1949, Ávila comenzó su trayectoria en las Grandes Ligas con los Indios de Cleveland. Cinco años después alcanzó la consagración.

En 1954 conquistó el campeonato de bateo de la Liga Americana con promedio de .341, convirtiéndose en el primer pelotero latinoamericano en lograrlo. Ese mismo año participó en la Serie Mundial con Cleveland, frente a los Gigantes de Nueva York.

Beto Ávila brilló en Cuba antes de convertirse en el primer latino campeón de bateo en Grandes Ligas

La Liga Mexicana de Béisbol destaca también sus tres selecciones al Juego de Estrellas, en 1952, 1954 y 1955, así como su condición de pionero para las generaciones de jugadores mexicanos que posteriormente llegaron a las Mayores.

Ávila falleció el 26 de octubre de 2004, en Veracruz, a los 80 años.

Hoy, 81 años después de aquel debut frente a Marianao, vale la pena recordar que una parte de la historia del primer campeón latinoamericano de bateo en Grandes Ligas también se escribió en el béisbol invernal cubano.

Antes de convertirse en una figura histórica de México y de las Mayores, «Beto» Ávila ya había dejado su huella en los diamantes del Caribe.

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