
La historia detrás de la foto (CI)
Por Oscar Durán
San José de las Lajas.- La imagen habla por sí sola. En los alrededores del hospital Leopoldito Martínez, en San José de las Lajas, principal centro de salud de Mayabeque, se acumulan cartones, bolsas, envases y desperdicios de todo tipo. Esto no parece el entorno de una institución donde se supone que la higiene y la salud son prioridades, sino el retrato de un abandono que termina convirtiendo los espacios públicos en vertederos improvisados. Después, cuando alguien habla de las conquistas de la salud pública cubana, convendría enseñarle también estas fotografías.
Lo más indignante es que estamos hablando de un hospital, un lugar al que acuden personas enfermas, ancianos, embarazadas, niños y familias enteras en busca de atención médica. ¿Qué imagen se lleva un paciente cuando llega a un centro de salud y encuentra semejante acumulación de basura en sus alrededores?
La higiene no es un lujo ni un asunto decorativo para las fotografías oficiales; forma parte de las condiciones básicas que deben acompañar cualquier servicio sanitario. Y aunque una imagen no permite determinar quién es responsable de que los desperdicios estén ahí, sí deja una pregunta incómoda sobre la limpieza y el mantenimiento de la zona.
Mientras tanto, las autoridades suelen llenar discursos con palabras como prevención, calidad de los servicios y bienestar de la población. Muy bonito todo cuando se habla desde una oficina, pero la realidad tiene la mala costumbre de aparecer en las fotografías.
No basta con inaugurar instalaciones, organizar visitas ni repetir consignas sobre la atención al pueblo: también hay que garantizar la recogida de desechos y mantener limpios los espacios próximos a los hospitales. Si ni siquiera se consigue sostener algo tan elemental, ¿qué confianza puede inspirar el discurso oficial sobre la excelencia de los servicios?
Mayabeque merece mucho más que un hospital rodeado de desperdicios. Los pacientes merecen respeto, los trabajadores sanitarios merecen un entorno digno y los vecinos tienen derecho a no convivir con acumulaciones de basura junto a una institución de esta importancia.
Ahora corresponde a las autoridades competentes explicar qué está ocurriendo y actuar para solucionar el problema. La salud pública no se defiende únicamente con batas blancas y consignas políticas; también se demuestra recogiendo la basura, manteniendo la higiene y haciendo el trabajo que corresponde. Lo demás es propaganda, y con propaganda no se limpia ni una sola esquina.



















