Violento asalto en una finca de Calimete deja a un campesino mutilado y diez vacas sacrificadas

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Por Jorge Sotero

Calimete.- Un grupo de aproximadamente diez individuos a caballo irrumpió la noche del jueves 22 de octubre, alrededor de las 11:00 p. m., en la finca de Roberto Guerra, ubicada en el batey La Loma, municipio de Calimete, Matanzas. Según el periodista Christian Arbolaez , los asaltantes comenzaron a robar ganado y sacrificar animales. El campesino intentó enfrentarlos junto al joven Alain Rodríguez, encargado del cuidado de la finca, y terminó brutalmente agredido.

De acuerdo con el testimonio de la hija de Roberto, los atacantes lo golpearon, lo arrastraron monte abajo durante unos 50 minutos y le amputaron traumáticamente un dedo. El hombre sufrió numerosas lesiones, especialmente en los pies, y permanece en su vivienda bajo reposo absoluto tras recibir atención médica en el Hospital Mario Muñoz, de Colón.

Su familia también denuncia que continúa con fuertes dolores y sangre en la orina. Alain Rodríguez sufrió fracturas en varios dedos de las manos. Los agresores lanzaron piedras contra la vivienda del cuidador, donde dormían dos niños menores de tres años, cuyos dormitorios quedaron afectados por los impactos.

Durante el asalto fueron sacrificadas diez vacas. Un mes antes ya habían entrado en la finca y matado otros cuatro animales, sin que aquella denuncia haya producido resultados conocidos. De las 25 vacas que poseían antes de ambos hechos, solo quedan once.

Los familiares presentaron una nueva denuncia ante la Policía y afirman disponer de videos, grabaciones y testimonios relacionados con el caso. Hasta el momento, uno de los presuntos implicados permanece detenido. La información disponible no permite establecer si las autoridades han identificado al resto de los responsables.

El caso vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de los campesinos cubanos ante los robos de ganado y la violencia delictiva. Las pérdidas no afectan únicamente el patrimonio de Roberto, quien destinaba parte de la leche de sus animales a alimentar a niños y ayudar a ancianos necesitados. También golpean a personas que dependen de esa solidaridad para conseguir alimentos en medio de la profunda crisis que atraviesa el país. La familia reclama justicia y una investigación que llegue hasta las últimas consecuencias, con la esperanza de que la agresión no quede impune ni se sume a otros hechos denunciados en la zona de La Loma y Seis de Agosto.

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