Escoger: un aprendizaje pendiente

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Por Carlos Alberto Sosa ()

Miami.- Hay algo que todavía me pasa después de casi dos años en Estados Unidos: entrar a un supermercado y estresarme ante la cantidad de opciones. Al principio pensaba que era simplemente porque llevaba poco tiempo aquí. Me decía: «Ya me acostumbraré». Pero después empecé a conversarlo con amigos y conocidos que llevan muchos años viviendo aquí y, para mi sorpresa, a varios les sigue pasando lo mismo. Y entonces entendí que quizás el problema no era el supermercado.

En Cuba nos enseñaron durante demasiado tiempo que esto era lo que había, esto era lo que te tocaba y esto era lo que el Estado podía darte. Había que conformarse, porque escoger entre diferentes posibilidades no formaba parte de nuestra cotidianidad. Y eso termina dejando huellas.

Nos malformaron incluso en algo tan sencillo como aprender a escoger. Pero la cuestión va mucho más allá de los alimentos, las marcas o los precios. También nos acostumbraron a pensar que las opciones podían ser limitadas en otros ámbitos de la vida: en lo económico, en lo social y, especialmente, en lo político.

Un país sin alternativas

Cuando durante generaciones te enseñan que existe una sola manera de hacer las cosas, llega un momento en que hasta imaginar alternativas puede resultar extraño. Por eso creo que Cuba necesita mucho más que cambios económicos. Necesita recuperar el valor de las opciones.

Opciones reales para participar, para pensar diferente, para proponer, para disentir, para emprender, para transformar y también para elegir quiénes y cómo deben conducir los destinos del país. Un cambio político verdadero no debería consistir en sustituir una imposición por otra, sino en abrir el espacio para que todos los cubanos podamos tener voz y participar en la construcción de ese futuro.

Quizás por eso todavía me estreso en el supermercado. Porque después de tantos años aprendiendo que esto es lo que te toca, hasta escoger puede convertirse en un aprendizaje. Necesitamos aprender, de una vez y para siempre, que tener opciones no es un privilegio: es parte de la libertad.

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