
La Guiteras sale del Sistema Eléctrico Nacional por vibraciones en la turbina
Por Anette Espinosa
Matanzas.- La termoeléctrica Antonio Guiteras volvió a despedirse del Sistema Eléctrico Nacional, esta vez por vibraciones en la turbina. La noticia llega en el mejor momento posible, justo cuando los cubanos estábamos disfrutando de una novela grabada en una memoria.
La central de Matanzas vuelve a salir de servicio y miles de familias tendrán que sacar paciencia de donde ya no queda ni una migaja. Aquí la electricidad se ha convertido en una visita ocasional, de esas que llegan un rato, saludan y se marchan sin avisar.
Los especialistas hablan de vibraciones en la turbina. Los cubanos de a pie no sabemos distinguir una vibración mecánica de un ventilador descompuesto, aunque tenemos un doctorado honorífico en apagones prolongados. Sabemos perfectamente lo que significa que la Guiteras salga del sistema: menos electricidad disponible, más horas a oscuras y otra noche pendiente de que regrese la corriente. En esta universidad de la miseria, el pueblo se gradúa cada semana en conservación de alimentos descongelados, baños a oscuras y abanicos que sirven de decoración.
Lo verdaderamente extraordinario es que llevamos décadas escuchando promesas de recuperación, mantenimiento y mejoramiento del sistema eléctrico. Cada avería trae su explicación técnica, cada salida inesperada exige paciencia y cada reparación se presenta con aires de hazaña nacional.
La propaganda oficial tiene combustible para anunciar victorias, aunque las termoeléctricas parezcan empeñadas en llevarle la contraria. La dictadura habla de resistencia y el ciudadano resiste sin refrigerador, sin descanso y, en demasiados casos, sin posibilidades de cocinar dignamente para su familia. El problema eléctrico no se arregla con consignas ni con partes informativos.
La Antonio Guiteras se fue y el cubano ya conoce el protocolo de memoria: buscar una linterna, salvar lo que queda en la nevera y esperar que el apagón no se extienda hasta el día siguiente. Después aparecerá otro funcionario a explicar las causas, anunciar trabajos y pedir comprensión a una población que lleva años pagando la factura de la ineficiencia.
Lo de Cuba ya no es vivir pendientes del horario eléctrico, es organizar la existencia alrededor de una corriente que nadie puede garantizar. La turbina vibra, la central se desconecta y el país continúa a oscuras, con sus dirigentes administrando explicaciones y los ciudadanos poniendo el cuerpo a una crisis que no termina nunca.



















