EL PERDÓN Y OLVIDO: LA COMIDILLA DE ESTOS DÍAS GRACIAS A JOSÉ DANIEL FERRER

Desde la CofaEL PERDÓN Y OLVIDO: LA COMIDILLA DE ESTOS DÍAS GRACIAS A JOSÉ DANIEL FERRER

Por Lisbet Mejías

Aventura, FL.- El líder de la UNPACU, José Daniel Ferrer, está muy activo tanto en las redes sociales como en casi todos los medios de prensa oficiales de Miami, vendiéndose como la única opción real de la disidencia dentro de Cuba y dejando claro que la meta es el perdón y el olvido.

Sus declaraciones erráticas y con insinuaciones jinetearas de pedir billete a la cara una y otra vez son como patadas en el estómago. Pero no nos olvidemos que no es el único porque, históricamente, ha habido otros personajes en la oposición a los que han dado, año tras año, la misma visibilidad y con el mismo mensaje. ¿O ya se nos olvidaron personajes como Cuesta Morúa, el propio Gutiérrez Boronat en sus declaraciones de Taipei, el «Coco» Fariñas en su momento y tantos otros que ya ni se mencionan?

Miren, para hacer justicia en un país como Cuba se requiere un sistema judicial, hoy inexistente, porque ya se encargaron de que así sea con la aprobación de la Constitución de 2019, que deja claro que el PCC está por encima de todo y los códigos penales son solo dictados por esa nomenclatura. ¿Puede haber justicia así? Claro que NO. Los tiranos jamás se dan un tiro en el pie.

Así que esos payasos mencionados quieren una parte del pastel, pero bailando con la misma música del PCC, tal y como insinúa ahora Ferrer y, por supuesto, ese ejército mediático de Miami. Ya salió Tato a decir que estamos sacando de contexto al líder de la UNPACU, como si nosotros fuéramos estúpidos sin cerebro.

Lo que ocurre con Ferrer es el mismo patrón que se repite a lo largo de la historia cubana. Y me baso en un simple hecho histórico: ¿Saben quién fue realmente quien levantó la visibilidad de Fidel Castro antes del ’59? No fue EEUU, no fue el New York Times y tampoco fue Batista. No. Fue la revista Bohemia, la más popular de Cuba, donde escribían grandes periodistas e intelectuales.

Su director, Miguel Ángel Quevedo, lo reconoció en una carta escrita antes de suicidarse. Al menos el director de Bohemia tuvo el valor de reconocer cómo se levantan los perfiles de estos líderes y el peligro que representan.

En esa carta, antes de pegarse un tiro, expresó su descontento y preocupación por la dirección que estaba tomando el país bajo el liderazgo de Castro y el impacto que esto tendría en la libertad de expresión y el periodismo en Cuba.

¿Eso queremos los cubanos? ¿Otra versión de la piedra más fea del mundo? Pues parece que por ahí vamos. De eso se encarga desde Tato hasta Saya Floja, subida para colmo en la tarima de Washington como si fuera un «tente en pie» ruso de color rojo que nos daban en los juguetes básicos, no básicos y dirigidos.

Los cubanos hemos perdido el sentido crítico solo porque llevamos el chip de la necesidad de líderes famosos pero falsos.

En el caso de Ferrer, hay dos cosas que son imposibles. Una es salir con ese semblante de la cárcel, rozagante y hasta con salvavidas en la barriga y una dentadura reluciente. Cuando la dictadura encerró al contratista americano Alan Gross, salió sin dientes y estuvo menos tiempo que Ferrer.

La otra incongruencia son las horas de videollamadas, supuestamente desde Cuba, que hace tanto en redes sociales como en entrevistas con medios oficiales, sin que se congele la llamada ni se le interrumpa y, ojo… con una resolución excelente.

Todo el que hace videollamadas a Cuba sabe que, por mucha recarga que se ponga, la calidad de imagen es pésima.

Entonces pregunto, yo que lo pregunto todo: ¿Será que Ferrer está haciendo sus directas ininterrumpidas por el G2 o la PNR gracias a uno de los teléfonos satelitales que le decomisaron al inocente contratista americano, Alan Gross, que salió de Cuba con una tecla en el piano?

Este es el que nos venden como reserva de líder para el cambio fraudulento. Un tipo con la misma personalidad autoritaria y déspota que solo habla de Derechos Humanos y de perdonar a los verdugos, manipulando a sus seguidores de que no son cristianos si no aceptan semejante traición al pueblo.

Insisto en que no podrá haber libertad sin educarnos en derechos constitucionales. Por eso ninguno de ellos habla de ese tema. Porque la idea es transición sin justicia y amnistía, no para los presos, sino para esos que hoy tienen las manos manchadas de sangre.

Hagan la tarea que así se repite la historia. Y vamos por ese camino con líderes de tan baja calaña. #MuyFuerteTodo

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